Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/06/20 08:00

La escuela que flota

Millones de estudiantes en Bangladesh, Asia, no pueden estudiar durante el periodo de monzón por las inundaciones. Sin embargo, hay una escuela que, sea cual sea el nivel del agua, siempre estará por encima.

La escuela que flota Foto: Unicef
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Semana Educación

Bangladesh está rodeado casi en su totalidad por la India. Se encuentra al sur de Asia y está situado geográficamente en el delta del río Ganges. Es uno de los países que más sufre durante la temporada de monzón, la época del año en la que, por el proceso de alternancia del aire, la tierra se enfría y se calienta más rápido que el agua, y se producen sequías extremas o lluvias intensas.

Coincidiendo con las lluvias intensas que caracterizan esta época del año, miles de escuelas cierran y millones de niños pierden días de clase. Quienes se ven principalmente afectados son los estudiantes de zonas rurales, que tienen problemas para acceder a la escuela incluso en circunstancias normales. Y es que en este país asiático, de los 158 millones de habitantes que tiene, alrededor del 66 % viven en el campo.

Cuando era un niño, Mohammed Rezwan perdió pocas veces clase a causa de las inundaciones porque iba a la escuela en la barca de la familia. Sin embargo, muchos de sus compañeros no tuvieron la misma suerte de contar con una embarcación familiar y se privaron de la educación. Por eso, en 1998 fundó Shidhulai Swanirvar Sangsthain, organización que tiene como objetivo transformar las regiones que se ven afectadas por el monzón y facilitar el acceso al sistema educativo de los niños.  

Rezwan tuvo entonces la creativa idea en el 2002 de crear escuelas flotantes. Un Barco-escuela que sirve como autobús escolar, porque recoge a los niños a las orillas de los ríos, y luego atraca para dar comienzo a las clases. Este medio de transporte escuela cuenta con un aula, biblioteca y, además, está equipado con equipos electrónicos.

Además del objetivo principal, la organización también tiene un sentido de proteger el medio ambiente. Por ello, una de las características de este barco-escuela es que funciona a partir de energía solar, al igual que las herramientas tecnológicas que lo componen. Inclusive está conectado a internet para que el aprendizaje sea más interactivo y fácil para los niños.

Con el tiempo el proyecto creció y llegó hasta 22 barcos-escuelas para más de 1.800 niños que cursan educación primaria. Durante las clases, los estudiantes aprenden sobre su entorno y el cuidado del mismo además de las materias comunes.

Pero los barcos-escuelas no son solo para los niños. También son bibliotecas y centros de educación para adultos a quienes se les enseña sobre los derechos de los niños, nutrición, salud, higiene, agricultura sostenible y la adaptación al cambio climático.

Hoy en día el modelo de la escuela flotante de Shidhulai se ha extendido a otros países como Camboya, Nigeria, Filipinas, Viet Nam y Zambia.  


Colombia es uno de los países con más afluentes y ríos. En varias regiones, principalmente selváticas, el medio de transporte para llegar a la escuela son pequeñas embarcaciones que ponen en riesgo la vida de los estudiantes. Un proyecto como escuela flotante podría tener cabida para facilitarle a los niños el acceso a la educación.

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