Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2015/11/12 18:00

Las 5 faltas de ortografía imperdonables

Escribir con propiedad puede marcar en un momento crucial de la vida, como en una entrevista de trabajo o aprobar o no un examen. Estas son las fallas ortográficas que le pueden crucificar.

Ni las reivindicaciones se libran de la falta de credibilidad a causa de un mal uso de la ortografía. No es 'jubentudes', sino 'juventudes'. Foto: Procsilas Moscas (Flickr)

Existen determinadas cuestiones ligadas a la cultura general a las que una persona no debe renunciar en ningún caso. La ortografía (la buena ortografía, ojo) es una de ellas.

El correcto uso del conjunto de normas que rigen la escritura de una lengua es la mejor carta de presentación para la vida. En otras palabras: brinda una buena imagen del sujeto.

Y es que recibir una carta en la que el remitente escribe: “Señor, haber qué le parece mi propuesta”, sólo puede tener la siguiente reacción mecánica y acorde a lo leído: tirar la misiva a la caneca y eliminar al emisario de cualquier lista de interés. Nada más que hacerle.


¿A ver o  haber?

No es lo mismo “Por favor, confirmar a ver lo leído” que “Por favor, confirmar haberlo leído”.

En el campo de la gramática, esta confusión hace mucho daño a los ojos de quien identifica la falla. Al escritor insensato ni siquiera le recorre un leve escalofrío. Sin duda, la ignorancia es una fuente de felicidad. 

Pero no hay que desesperar. La diferencia entre uno y otro vocablo es bastante lógica.

‘Haber’ es un verbo, se escribe con ‘hache’ y con ‘be’. SIEMPRE. Se emplea como auxiliar de otro verbo (he bebido, he salido…) o en su forma impersonal (hay carne para comer).

Luego está ‘a ver’, a partir de la preposición ‘a’ y el verbo ‘ver’. Y ‘ver’ SIEMPRE se escribe con la letra ‘ver’, igual que ‘vista’, ‘visto’, ‘visión’... Para hacerlo más simple: todo término que tenga que ver con la función de los ojos es con ‘ve’.

Consejo para los incrédulos: si se puede trasformar el ‘a ver’ en ‘veamos’ y la frase cobra sentido, entonces, sin ninguna duda, ese ‘a ver’ es el que va con ‘ve’ y sin ‘hache’.

¡Ah! AVER NO EXISTE


¿Hay o ahí? ¡Ay!

El cómo se pueden confundir estos tres vocablos es un misterio para muchos. Pero el imaginario colectivo ha demostrado que sí, existen personas para las que no está claro su uso. 

‘Hay’ es una conjugación del verbo haber. Por lo tanto, se escribe con ‘hache’ y con ‘ye’. Y no, ni es lo mismo ni suena igual que ‘¡Ay!’

Por ejemplo, si usted está enfermo y se queja es “¡Ay, ay, ay!”. Si quiere pedir algo en ese estado de enfermedad, pero tartamudea es “¿Hay, hay, hay más medicinas?”. Y si quiere señalar dónde está el medicamento es “Ahí, ahí, ahí”, porque este adverbio sirve para señalar. Sencillo.


Hecho o echo

“Si alguien le hecha en falta, échele usted de su vida”

No hay nada más nefasto que ensuciar una frase tierna con una falta de ortografía tan chirriante. Hágase un favor y búsquese otro amor que respete los momentos íntimos, aunque sea lingüísticamente hablando.

‘Hecho’ es el participio del verbo hacer, y como tal se escribe con ‘hache’. Uno no ‘echa en falta a alguien’ con el verbo hacer. Lo hace con el echar.


Porqué, por qué, porque

El primer ‘porqué’ es un sustantivo masculino. Equivale a causa, motivo o razón y siempre se escribe sin separación y con tilde en la ‘e’ porque es palabra aguda terminada en vocal: No comprendo el porqué de tu comportamiento.

‘Por qué’, por el contrario, es un vocablo formado por la preposición ‘por’ y el exclamativo ‘qué’. Introduce preguntas y oraciones exclamativas. En otras palabras, siempre que vaya al principio de oración acompañado de un signo de interrogación o exclamación, siempre va con tilde en la ‘e’.

Finalmente, ‘porque’. Actúa como una conjunción para unir frases subordinadas (no quiero agua porque no tengo sed), o al inicio de una respuesta a las preguntas introducidas por por qué (-¿Por qué no viniste? –Porque me mataste con tus porqués).


Haya, halla, allá

“Los que confunden haber con a ver deberían ser juzgados por el Tribunal de La Haiga”

En este caso, la gramática se pone algo engorrosa. Vayamos por partes.

‘Haya’ es una conjunción del verbo haber. Va con ‘ye’ y ‘hache’. Y no hay más discusión, porque haiga es una invención que provoca al lector y al oyente un escalofrío. 

‘Haya’ es también un tipo de árbol y la tercera ciudad más grande de los Países Bajos: La Haya. Importante para la cultura general, pues ahí se encuentra la sede de la Corte Penal Internacional (¡vea pues!).

‘Halla’, en cambio, es una forma del verbo hallar, sinónimo de encontrar. Y aquí el consejo: si uno está en modo expedicionario, ‘halla cosas’, no las ‘haya’ o las ‘alla’. ‘Allá’ es donde tendrá que ir a buscarlas.

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