Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2016/12/07 12:00

¿Qué tan paganas son las fiestas religiosas?

Las costumbres y las religiones se han construido a través del tiempo. A veces provienen desde hace siglos y tienen significados que apenas sospechamos. Y hoy, con las fiestas religiosas a las puertas, reviven los lazos entre el cristianismo y la antigüedad.

Dotar a las imágenes de una esencia divina y honrarlas con incienso y lámparas era una tradición pagana Foto: Commons.wikipedia.org
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Cuando un anciano sintió que le llegaba la muerte, apretó la mano de su mujer y la acercó a una lámina de madera con la imagen de San Miguel. Quería rogarle al Arcángel, antes de que las tinieblas le nublaran los ojos, que le concediera un último deseo. Le rogó que cuidara a Eufemia, su señora, mientras apretaba el ícono contra sus dedos.

Después de haber muerto su esposo, Eufemia le ofreció incienso a San Miguel, le mantuvo siempre una lámpara encendida y veneró su imagen. El Arcángel cumplió los ruegos del marido y correspondió la devoción de su esposa: protegió a Eufemia del Diablo mientras vivió y durante la velación apareció con un ejército de ángeles para escoltarla al cielo.  
 
En un sermón en el siglo VII, Eustatio de Tracia, un sacerdote bizantino, contaba que cuando enterraron a Eufemia, habían dejado el ícono sobre su rostro. Después, se desvaneció la imagen para aparecer suspendida en el aire de la iglesia.

Luego de la aparición, y de que fueran conocidos los milagros que concedía, los fieles viajaban para pedirle al ícono salud y prosperidad. Y así, o por lo menos con un fervor similar, más de mil cuatrocientos años después, los colombianos también peregrinan a sus propios santuarios. Le prenden velas a las vírgenes los domingos, o le hablan a un crucifijo, sin sospechar que sus costumbres son más antiguas y más paganas de lo que podrían imaginar.

Eustatio de Tracia elogiaba los poderes de los íconos porque suponía que las imágenes conservaban parte de la esencia de las figuras que representaban. Una lámina de un santo, de la Virgen María o de Jesucristo, era un medio para comunicarse con ellos. Sin embargo, dotar a las imágenes de una esencia divina y honrarlas con incienso y lámparas era una tradición pagana.

Cuando el cristianismo se convirtió en la religión imperial, las representaciones de Cristo y de los ángeles empezaron a convivir con las paganas. Isis proporcionó el modelo para la Virgen y Apolo el de Cristo. Las técnicas pictóricas usadas en las láminas de madera con figuras de dioses, enterradas con momias en Fayum, Egipto, fueron también replicadas por los cristianos, o al menos así lo afirma la profesora de Historia Antigua de King´s College, Judith Herrin.

Al tocar con un pañuelo a un santo para luego rozar sus heridas a la espera de su curación, el creyente repite, al menos en parte, cómo se le pedía buena salud a Esculapio, el dios romano de la medicina y la curación. Y una caravana de la Virgen del Carmen, adornada con bombas y honrada con el sonido de los pitos de los transportadores, es una remanencia, menos solemne, de los desfiles del divino Claudio.

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