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| 8/1/2015 2:00:00 PM

El IDE: una herramienta que visibiliza la desigualdad educativa

La brecha entre los colombianos que tienen acceso a educación de calidad y aquellos que no, es extensa, y la forma de reducirla es, primero, midiéndola.

En Colombia hay regiones que viven “lo mejor de los tiempos”, y otras, “lo peor de los tiempos”, como en el libro Historia de dos ciudades, en el que Charles Dickens explora los contrastes entre París, sumida en el caos, y Londres, el ejemplo del orden en el siglo XVIII.

Quisiéramos que no, pero el lugar donde se nace determina en gran medida la calidad de vida que tendrá una persona. Es distinta para el niño campesino que tiene que recorrer a pie kilómetros plagados de peligros para llegar a su escuela, que la del niño citadino a quien lo recoge un bus para ir a estudiar.

Dichas condiciones reflejan el nivel de desigualdad de una nación, y Colombia no sale bien librada:entre 168 países ocupa el puesto 12 en mayor desigualdad, según el Informe sobre Desarrollo Humano 2014 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).

“Uno de los grandes dramas de la educación es cuando se vuelve el mecanismo para perpetuar la desigualdad. Muchas veces lo que determina el futuro de un colombiano es su origen. Ante eso, tenemos que lograr que la educación se convierta en el cimiento de la equidad y de la paz. Actualmente lo vemos en la brecha entre lo urbano y lo rural, y para ello, llegamos a los territorios históricamente abandonados”, manifestó el viceministro de educación preescolar, básica y media, Luis Enrique García.

Esa brecha se presenta principalmente por la desigualdad socioeconómica que a la vez se refleja en las regiones. Hay municipios e incluso departamentos que por diversos motivos presentan mayor ventaja o menor en cuanto al acceso a derechos fundamentales para su población, como el de la educación. De esta brecha se ha hablado mucho pero poco se ha medido.

Para responder a esa necesidad, la Fundación Empresarios por la Educación, la Fundación Antonio Restrepo Barco, la Fundación Corona, la Corporación Región, la Fundación Saldarriaga Concha, la Universidad de los Andes, la Fundación Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano (Cinde) y Unicef, aliadas mediante el movimiento ciudadano Educación Compromiso de Todos, crearonel Índice del Derecho a la Educación, una herramienta que permite medir esa brecha. Su objetivo es promover la garantía del derecho a la educación en Colombia y el índice constituye una herramienta para monitorear su cumplimiento.

“El plan decenal 2006 – 2016 señala que el próximo año la educación será un derecho cumplido, sin embargo, cuando se miran los resultados del índice vemos que estamos a medio camino de lograrlo. Lo que buscamos con esta herramienta es analizar el sector desde una perspectiva multidimensional con el fin de evitar miradas parciales que tienden a privilegiar ciertas variables. El índice cuenta con información nacional y territorial y facilita la identificación de retos y la construcción de política pública desde esta perspectiva”, explicó Andrés Casas, coordinador de Educación Compromiso de Todos.

La Alianza hizo la primera medición del Índice para los años 2012 y 2013 en las 94 entidades territoriales certificadas mediante la agregación de cuatro dimensiones que debe tener la educación en todas sus formas y niveles: disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad. Estas características las recogió de la recomendación del comité de la ONU creado para hacer seguimiento a lo establecido en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Pidesc), firmado por Colombia en 1968.

La disponibilidad consiste en la cantidad de instituciones, programas y condiciones para su funcionamiento; la accesibilidad busca que la educación sea incluyente y no haya impedimentos ni físicos ni económicos para asistir; la adaptabilidad significa la flexibilidad de la educación, su capacidad de adaptación y respuesta a las necesidades individuales y sociales; y por último, la aceptabilidad es la pertinencia y calidad de los programas de estudio y los métodos pedagógicos. Cada una de las dimensiones se interrelacionan y son indivisibles.

“Los resultados del índice permiten a las entidades territoriales identificar las debilidades y las fortalezas en cuanto al cumplimiento del derecho a la educación en su región. Por esto, queremos que estas tengan en cuenta la herramienta a la hora de plantear sus propuestas y planes de sistema educativo”, señaló Fernando Herrera, coordinador del campo de educación y ciudadanía de la Corporación Región.

“Debemos trabajar porque cada vez haya menos dispersión a nivel nacional y entre entidades territoriales”, concluye Casas.Porque el sueño es que Colombia viva siempre “lo mejor de los tiempos” en todos los departamentos, en todos los municipios, en todas las ciudades y entre todos los colombianos.
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