Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2015/11/24 12:00

América Latina y el Caribe se rajó en educación

Un reciente informe de Unicef asegura que los modelos educativos de la región afianzan las brechas de la desigualdad y no promueven el acceso equitativo a una educación de calidad.

América Latina y el Caribe se rajó en educación Foto: Commons.Wikipedia.org

Sistemas educativos que se resisten al cambio. Acceso inequitativo y desigual a la educación de calidad. Deficiencia en la inclusión. Estas son las grandes carencias que a grandes rasgos definen la enseñanza en América Latina y el Caribe de acuerdo con el último informe difundido por Unicef, El Aprendizaje Bajo la Lupa: Nuevas perspectivas para América Latina y el Caribe.

El organismo de Naciones Unidas para la infancia no ha dejado bien parada a la región. Además de lo mencionado, el documento asegura que “los modelos actuales de aprendizaje profundizan en las grandes brechas y no contribuyen a una educación equitativa y de calidad”.

Si bien es cierto que la tasa de escolaridad ha aumentado gradualmente en los últimos años, todavía quedan 21 millones de niños y jóvenes que no reciben formación o en riesgo de abandonar los estudios.

Mientras en la enseñanza primaria se ha logrado una cobertura universal, del 60% en la preescolar y del 70% en la secundaria básica, las tasas que definen el acceso al nivel secundario superior están por debajo del 50% en promedio. Este retraso educativo le cuesta a la región 9.000 millones de dólares, según estimaciones de 2011 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), a las que hace referencia el informe.

Para Unicef es necesario dejar de hacer una correspondencia entre las cifras de asistencia a las escuelas y un aprendizaje pertinente, pues no es  “garantía de una preparación suficiente y adecuada para enfrentar competentemente los desafíos que conlleva la sociedad del conocimiento”, se indica.
 
La única solución posible que perfila el organismo para superar todas estas deficiencias pasa por un rediseño de la escuela. Esta transformación implica la creación de ambientes de aprendizaje, eficaces y estructurados, centrados en el estudiante y sus diferencias individuales. Así, se debe “reconocer el carácter social del aprendizaje y promoverlo”, y construirlo “de manera colaborativa”.

Otro de los puntos a los que hace énfasis el organismo es la necesidad de consolidar modelos pedagógicos enfocados a las necesidades de la región, más que reproducir los extranjeros. También reformular las prioridades estatales para consolidar sistemas que aseguren la educación de calidad en el largo plazo. “Diseñar una nueva alternativa tomando en cuenta las características propias de la región en la que los recursos económicos son restringidos y la base cultural de la población es heterogénea. […] Supone la reforma del organizacional del sistema escolar y del Estado”, se subraya.

A este respecto, un grupo de rectores y docentes finlandeses traídos recientemente a Bogotá por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el objetivo de realizar un encuentro con docentes de la capital, aseguraron que “no se puede copiar y pegar la educación finlandesa en cualquier otro país”, según pudo saber esta publicación.

Los maestros confirmaron la necesidad de que los modelos pedagógicos se adapten a las exigencias territoriales, sin descartar las experiencias exitosas de otros países y amoldarlas a las nacionales.

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