Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/06/23 07:00

¿Por qué los ingenieros se están extinguiendo en el país?

En Colombia cada año se gradúan menos ingenieros. ¿La explicación es que los ´millennials´ son más perezosos? o ¿que están intimidados por las Matemáticas?

¿Por qué cada vez hay menos ingenieros en Colombia? Foto: Wikipedia.org.
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Semana Educación

Los estudios que intentan estimar el déficit de ingenieros en el país no concuerdan en sus cifras, sin embargo, coinciden en un asunto. Colombia cada año necesita más ingenieros, pero cada semestre, durante las graduaciones, las universidades les entregan menos diplomas a los ingenieros. Según un estudio del Sena para el 2018 harán falta cerca de 90.000 ingenieros de Sistemas y de Telemática en el país. Y si no se toman medidas, es posible que la tendencia se agrave.  

Las empresas necesitan ingenieros para la industria y el desarrollo de Software en Colombia y en el exterior, pero según Gonzalo Ulloa, director de la facultad de  Ingeniería de la Universidad ICESI, no se están graduando suficientes ingenieros de las universidades para suplir la demanda del sector privado. “Entonces, las empresas, por el déficit de ingenieros en el país, mandan a hacer los trabajos por fuera de Colombia, o contratan ingenieros extranjeros”, según afirmó Ulloa.

Sin embargo, la falta de ingenieros no es sólo un problema colombiano. “En Europa cada vez hay menos ingenieros y se han visto obligados a buscarlos en el exterior, para que sus industrias puedan seguir funcionando”, sostuvo Ulloa. Y lo mismo ocurre en los Estados Unidos, según Juan Arturo Camargo profesor de Historia de la Ciencia de la Universidad de los Andes.

La pregunta es entonces, por qué a medida que pasan los años, los jóvenes están cada vez menos interesados en las ingenierías. Para tratar de responder, Semana Educación consultó con algunos especialistas, y le expone algunas hipótesis.

¿Los milenios son más perezosos?

El doctor en Física Robert Panoff le afirmó a Semana Educación en una entrevista en la Universidad ICESI, que es un problema de pereza y facilismo de la generación de los ´millennials´. “Antes nos formaban para presentar exámenes, había que memorizar. Teníamos que trabajar duro y lo sabíamos”. Sin embargo, ahora ya no se les exige a los jóvenes: la principal preocupación de los gobiernos es frenar las cifras de deserción y mantener a los niños motivados.

Los ´millennials´ se han acostumbrado a que todo lo difícil, asusta, y a que trabajar duro es malo. Entonces, estudian carreras que creen que serán fáciles: por eso no estudian ingenierías y ciencias. Lo que luego se dan cuenta es que no hay carreras fáciles, sólo eran fáciles en sus cabezas. Se enteran demasiado tarde de que la vida es difícil para todos los profesionales.

¿Miedo a las Matemáticas en los primeros semestres?

Los estudiantes en Colombia salen del colegio con pésimos niveles en Matemáticas y en Ciencias. Según Gonzalo Ulloa, las Matemáticas les causan terror a los jóvenes, entonces, escogen carreras con menos números. “Es muy poco probable, por más incentivos del mercado laboral, que un joven que odia a las matemáticas y a las ciencias se inscriba en una ingeniería”. Y si lo hace, es muy posible que deserte en los primeros semestres de la carrera, porque las clases de cálculo les cuestan mucho trabajo.

En especial, porque en Colombia las ingenierías durante los primeros semestres están concentradas, casi exclusivamente, en Matemáticas y Ciencias. Son pocos los elementos prácticos de las ingenierías los que se introducen las universidades al comienzo de las carreras. Entonces, muchos estudiantes que tienen vacíos conceptuales, salen espantados con las Matemáticas avanzadas, según afirmó Juan Arturo Camargo. “Es como si a los arquitectos durante los cuatro primeros semestres sólo les enseñan geometría, para luego empezar las clases de arquitectura”, afirmó.

¿El problema empieza en el colegio?

El miedo hacia las Matemáticas y las Ciencias proviene del colegio, según el profesor de Filosofía Fernando Uribe. Pero no es por la dificultad de estas áreas del conocimiento, ni por la pereza de los milenios, aseguró Uribe. En su opinión, los profesores de humanidades y de letras se han esforzado por entusiasmar a los estudiantes, por enamorarlos de sus clases, y en muchos casos lo han logrado con nuevas estrategias pedagógicas.

Los profesores de Matemáticas y Ciencias, en cambio, han sido renuentes a modificar sus estrategias de aprendizaje. La memorización, las tardes de talleres que nunca terminan, los exámenes que pierde la mitad de la clase, las preguntas que hacen sudar frío, continúan siendo los métodos que usan para enseñar. Y se enorgullecen, afirma Uribe, cuando al final de cada periodo han perdido un alto número de estudiantes. Es un sinónimo de rigor, de seriedad, que comparan con desdén con la flexibilidad de las Humanidades. Pero el problema es, según Uribe, que no han creado un vínculo entre los estudiantes y las Matemáticas.

Es una tarea pendiente motivar el amor por las ciencias y las matemáticas. Para cambiar la percepción y que más jóvenes ingresen a los programas de ingeniería.

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