Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/05/02 17:53

Los insólitos juramentos que deben hacer los estudiantes de universidades en EE.UU

La mayoría de instituciones de educación superior tiene un código de honor para defender los ideales de honestidad académica, sin embargo amplios sectores de la sociedad los critican.

Los insólitos juramentos que deben hacer los estudiantes de universidades en EE.UU Foto: BBC Mundo
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Cuando una joven estadounidense le dijo a la policía que había sido violada, lo primero que hizo su universidad fue investigarla a ella. Querían saber si antes del ataque ella había violado el "código de honor" del centro. En algunas universidades de Estados Unidos, introducir a un hombre en tu habitación o beber alcohol puede ser una ofensa. Pero, ¿qué es el "código de honor" y cómo funciona?

Madi Barney tenía tanto temor a ser expulsada de la Universidad Brigham Young que esperó cuatro días a denunciar a la policía de Provo, en el estado de Utah, que había sido violada en su apartamento. "Sólo recuerdo sollozar y decirle a la policía que no podía continuar porque BYU iba a expulsarme", dijo Barney, de 20 años, al diario The New York Times.

Sus temores se justificaron cuando semanas después fue citada por su universidad. La policía le había entregado la denuncia a los dirigentes del centro, que habían iniciado su propia investigación por posible violación del "código ético".

BYU es una universidad mormona y para poder acceder a ella, Barney había firmado un estricto código de conducta. Eso supone que los estudiantes prometan no beber alcohol, fumar no tomar drogas ilegales. Deben abstenerse también de beber té o café o de llevar faldas o pantalones por encima de la rodilla. Y los estudiantes solteros no deben tener sexo. Incluso introducir en la habitación a una persona del sexo contrario es una ofensa seria.

Barney dice que la universidad le impidió registrarse para futuras clases hasta que la investigación interna terminara. Cuando se quejó, otras estudiantes le dijeron que también ellas habían sido objeto de investigaciones tras denunciar abuso sexual.

Un "caso extremo"

Eso llevó a que hubiera protestas en BYU y a que se abriera en Estados Unidos un debate sobre cómo las víctimas de violación o asalto sexual son tratadas en los campus de centros religiosamente conservadores.

Teresa Fishman, presidenta del Centro Internacional por la Integridad Académica (ICAI por sus siglas en inglés), describe el código de honor de BYU como un "caso extremo" que no es "acorde a la cultura predominante".

La mayoría de las universidades de Estados Unidos tiene un código de honor para defender los ideales de honestidad académica más que para regular la vestimenta o la abstinencia sexual, dice Fishman.

El primer código de honor data de 1736 y fue adoptado por la Universidad de William y Mary en Williamsburg, Virginia. En la semana de inscripción, los nuevos estudiantes aún se reúnen en el gran hall del centro y prometen no mentir, engañar ni robar.

Muchas de las primeras universidades en Estados Unidos fueron fundadas por confesiones religiosas, por lo que los códigos tienen un componente moral, dice Fishman.

Código de Honor de la Universidad Brigham Young

"Creemos en ser honestos, leales, decentes, benevolentes, virtuosos y en hacer el bien a todas las personas (...) Buscamos aquello que es virtuoso, agradable y digno de elogio".

  • Sé honesto
  • Vive una vida casta y virtuosa
  • Obedece la ley y las políticas del campus
  • Usa un lenguaje decente
  • Respeta a los demás
  • Abstente de bebidas alcohólicas, tabaco, café, té y del abuso de sustancias
  • Participa regularmente en los servicios religiosos
  • Cuida las normas de vestuario y de cuidado personal
  • Anima a otros a comprometerse a cumplir el Código de Honor

Sin profesores

Según el sistema de honor de Princeton, en vigor desde 1893, los profesores abandonan las clases durante los exámenes confiando en que los estudiantes no engañen y en que sean ellos mismos los que reporten si alguien lo hace.

El sistema de estudiantes controlando a otros estudiantes es un principio básico en códigos de honor de muchas instituciones.

El acusado suele responder ante un panel de compañeros o de miembros de la facultad que decide un veredicto y un castigo que va entre un servicio comunitario a una suspensión o a la completa expulsión.

A pesar de los escándalos de engaño en las universidades de Estados Unidos en los últimos años, Lisa Trevino, profesora de Comportamiento Organizativo y Ética en la Universidad de Pennsylvania State, dice que en los últimos 20 años los códigos de honor han tenido un efecto positivo.

Su éxito depende de si se convierten en "parte integral de la cultura", añade.

Plagio

Algunas universidades han adoptado códigos de honor nuevos para evitar que los estudiantes copien información de internet.

Harvard introdujo un código más formal el año pasado después de que decenas de estudiantes fueran suspendidos por engañar.

No todas las universidades tienen un código de conducta. Y sólo un puñado de instituciones privadas, como BYU, emplea el código para pedir a sus estudiantes que vivan de acuerdo a las creencias religiosas del centro.

Liberty University, un centro bautista en Virginia, tiene un código de conducta que limita los peinados de los estudiantes, el vestuario y las muestras públicas de afecto.

También van contra las normas las relaciones sexuales "fuera del matrimonio decretado en la Biblia entre un hombre y una mujer".

Doble castigo

El estricto código de BYU ya acaparó titulares en el pasado cuando la estrella del baloncesto Brandon Davies fue expulsado en 2011 por tener relaciones sexuales con su novia.

Las últimas noticias sobre el tratamiento de víctimas de abusos sexuales han vuelto a desatar la controversia.

Muchos consideran como un castigo innecesario aplicar la disciplina a una estudiante que ya ha sufrido un asalto sexual, dice Ryan Cragun, sociólogo de la Universidad de Tampa, Florida, experto en la comunidad de los mormones.

El presidente de BYU, Kevin Worthen, admitió la "tensión" creada por el código de honor y anunció una revisión tras una protesta en la universidad.

En una petición que recogió ya más de 111.000 firmas, Madi Barney reclama inmunidad para los estudiantes que denuncian ataques.

Su principal objetivo es simple: "No quiero que nadie pase por lo que yo he tenido que pasar".

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