Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2015/08/08 09:15

La batuta en el colegio

El rector de una institución se ubica a medio camino entre la administración y la docencia. Esta es solo una de las dualidades a las que se enfrenta un líder educativo.

El rol de los perfiles directivos es uno de los más abstractos dentro del sistema educativo. Foto: INGIMAGES.

El profesor Baldomero González no había terminado bachillerato cuando la escuela en la que trabajaba obtuvo los mejores resultados de Paraguay en las pruebas que realiza el Sistema Nacional de Evaluación Permanente. En 2002, la escuela rural No. 4.450 de Obligado, Itapúa, en la frontera con Argentina, superó en el área de matemáticas a todas las instituciones públicas y privadas de Paraguay. A la cabeza de esta institución estaba un hombre de 48 años que había llegado a la docencia por accidente y resolvía con creatividad los obstáculos que le imponía la pobreza. A falta de materiales lúdicos, por ejemplo, el profesor González compraba periódicos viejos por kilos y se inventaba actividades de comprensión de lectura con sus estudiantes.

Cuando el profesor González llamó la atención de la prensa de su país, la entonces ministra de educación Blanca Ovelar lo citó en su despacho para premiarlo y conocer su historia. La editorial Santillana donó libros a la institución y al profesor le dieron una beca para que terminara el bachillerato.

Darwin Caraballo, director de Acción Empresarial por la Educación (EDUCA) en República Dominicana, recuerda el caso del profesor Baldomero González para ilustrar el rol que debe jugar un líder educativo. Caraballo habló sobre este tema en el Foro Educación y Equidad organizado por la Fundación Empresarios por la Educación (ExE) el pasado 21 de julio. Según Caraballo, para que una institución educativa tenga buenos resultados no basta con que sus directivos tengan más y mejores títulos universitarios.

Parte de la explicación radica en que los líderes de una institución educativa deben atender a una realidad cada vez más cambiante. Caraballo ilustra que en los últimos 30 años se ha transformado la forma de comunicarnos y de acceder al conocimiento, pero esto poco ha incidido en la dinámica dentro de las aulas.

Por eso para un directivo es tan importante entender el contexto que rodea a su institución. Mariano Rosenzvaig, Secretario de Educación de la Municipalidad de Providencia en Chile, afirma que esa es la razón por la que un buen director de un plantel educativo puede fracasar si lo trasladan a una región distinta. El éxito de su gestión depende de aspectos como el carisma, los recursos financieros y hasta del acceso a programas, capacitaciones, redes de trabajo y recursos pedagógicos provenientes del gobierno local o central.

El rol de los perfiles directivos es uno de los más abstractos dentro del sistema educativo. En el foro de ExE también participó Carlos Henao Pulgarín, rector de la Escuela Normal Superior de Amagá, en Antioquia. Henao tiene una tarea especial porque a diferencia de otros rectores, él es educador de educadores. Por eso su rol se debate entre la administración y la pedagogía. Henao sabe que la función de los educadores está en constante cambio pero lograrlo es una tarea larga y complicada.

El rector de la Escuela Normal Superior de Amagá se sirve de un esquema planteado por la psiquiatra Elizabeth Kübler-Ross para explicar las distintas etapas que debe superar un directivo para lograr los cambios. Antes de alcanzar las metas que quiere la institución, las personas involucradas, en este caso los docentes y la comunidad académica en general, pasan por cuatro periodos. Primero está la negación, luego viene la resistencia, posteriormente se encuentra la exploración y finalmente el compromiso. Dice Henao que para superar cada etapa el rector debe tener la capacidad de negociar, explicar y persuadir para convencer al personal educativo de que los cambios que propone son importantes o necesarios.    

Rosenzvaig sabe a qué se refiere Henao. “Los directores exitosos son los primeros que son capaces de explicar el sentido de los cambios. Las políticas generalmente vienen de arriba hacia abajo y muchas veces no se tiene noción de para qué se están haciendo. Hay colegios que tienen más de 100 años de existencia y una historia, una cultura y una identidad muy fuertes. Cambiar eso es bien complejo”.

Desde EDUCA en República Dominicana, y de la mano con otras organizaciones como ExE en Colombia, Darwin Caraballo es consciente de que estos procesos no se limitan  solo a las capacidades de los directivos y sus docentes. La sociedad civil también es corresponsable en el mejoramiento de la calidad de la educación. A su vez el sector privado, además de asumir un compromiso social con aportar al mejoramiento de los aprendizajes de la población, es consciente de que en la medida en que el país avance en términos de garantizar una mejor educación para toda la población, disminuyendo las enormes brechas de inequidad, se tendrán mayores posibilidades de crecimiento económico y competitividad, en un mundo que cada vez exige mayores capacidades de aprender, crear y transformar.

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