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| 5/19/2014 6:00:00 PM

La evolución de las facultades de educación

Conozca los nuevos lineamientos de calidad que ha propuesto el Ministerio Nacional de Educación para las licenciaturas en educación.

Para mejorar la calidad y la oferta de los programas de pregrado en educación, el ministerio ha planteado exigencias adicionales para elevar los estándares y promover que cada vez haya más programas de excelencia académica que tengan un impacto en la calidad de la formación de los docentes y de la misma manera mejoren los aprendizajes de los estudiantes.

Miryam L. Ochoa, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad Externado de Colombia y Presidente Fundadora de la Asociación Colombiana de Facultades de Educación (ASCOFADE), fue la encargada de redactar la versión preliminar de estos nuevos lineamientos de calidad para las licenciaturas en educación en Colombia. La propuesta contó con aportes de miembros del Consejo Nacional de Acreditación (CNA), de la Comisión Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CONACES), representantes de las facultades de Educación, maestros, investigadores en educación y profesionales del Ministerio de Educación Nacional.

SEMANA Educación consultó a la profesora Ochoa para analizar los diferentes puntos de esta propuesta.


El contexto
En Colombia, un número de instituciones de educación superior ofrecen actualmente 708 programas de educación, entre pregrado, maestrías y doctorados. De 781 programas en educación, hay 444 de pregrado que otorgan el título de licenciado. Aunque todos están debidamente certificados con el registro calificado, que debe renovarse cada siete años, la calidad de la educación que imparten algunas instituciones ha sido puesta en duda.

Según el Consejo Nacional de Acreditación, de los 708, solo hay 85 programas que actualmente tienen la acreditación de calidad. Hay que anotar que la acreditación de los programas no es un proceso obligatorio, pero se supone que después de recibir el registro calificado las universidades deberían avanzar en su mejoramiento hasta alcanzar la acreditación de alta calidad.

Por otro lado está el problema de la oferta, que si bien es generosa, no quiere decir que sea apropiada para el contexto del país. Según Ochoa, la dispersión de la oferta poco contribuye al mejoramiento de la calidad de la educación básica y media porque la naturaleza de los programas no atienden las áreas fundamentales de la educación.

“Lo que busca esta propuesta es recuperar las mejores prácticas de las facultades de educación en Colombia y el mundo y buscar una adaptabilidad de esos modelos al país”, afirma Ochoa, “son lineamientos que le exigen a las instituciones ajustarse a las condiciones y necesidades de cada contexto y asimismo comprometerse con el mejoramiento de la calidad de la educación que ofrecen”.

La propuesta
Los lineamientos básicamente buscan que las facultades que ofrecen licenciaturas en educación fortalezcan las competencias básicas de todo maestro, que son enseñar, formar y evaluar. De igual forma, busca “normalizar las innumerables titulaciones que existen en la actualidad (...) para que estas correspondan con la estructura del sistema educativo”, según dice el documento en su versión preliminar.

Se proponen las siguientes 16 áreas prioritarias para las licenciaturas en educación:

  • Educación preescolar o infantil
  • Ciencias naturales y educación ambiental
  • Ciencias sociales, historia, geografía, constitución política y democracia
  • Educación artística y cultural
  • Educación ética y en valores humanos
  • Educación física, recreación y deportes
  • Educación religiosa
  • Humanidades, lengua castellana e idiomas
  • Matemáticas
  • Tecnología e informática
  • Ciencias económicas, políticas y filosofía
  • Educación de personas con limitaciones o capacidades excepcionales
  • Educación de adultos
  • Etnoeducación
  • Educación campesina
  • Educación para la rehabilitación social
De igual forma, se aumentarán las exigencias de calidad para recibir el registro calificado, y las licenciaturas deberán cumplir los siguientes requisitos adicionales y obligatorios:

  •  La duración de los programas será de cinco años y en ellos ha de prevalecer la práctica como eje central de la formación
  • Las prácticas deben incorporarse a los programas desde el tercer semestre con actividades de observación e incrementarse exponencialmente hasta ocupar el centro de la formación
  • Las prácticas deben ser supervisadas y acompañadas por profesores responsables de ellas y específicamente designados para el efecto.
  • Los programas podrán ajustar su duración siempre y cuando su propósito sea la doble titulación o de carácter co-terminal con el tránsito hacia un programa de maestría
  • Disponer de ambientes de aprendizaje para el desarrollo de las prácticas desde el segundo años del plan de estudios
  • Priorizar la investigación sobre las prácticas pedagógicas para lograr su calidad, articulación y pertinencia con la diversidad de ambientes de aprendizaje, y mejorar los aprendizajes de los alumnos.
  • Dada la naturaleza y relevancia de la práctica, todos los programas de pregrado serán presenciales
Se espera que todas las facultades de educación cumplan estos lineamientos en un lapso máximo de tres años, que corresponde a las fechas en las que la mayoría de los programas deben renovar su registro calificado. Como parte del proceso de calidad, ha sido reabierta la Sala de Educación en la CONACES, que permitiría fortalecer las instancias que orientan, evalúan y ejercen las funciones de inspección y vigilancia.

“Si se adoptan estas prácticas, estoy segura que en siete años vamos a tener mejores maestros”, dice Ochoa, porque en educación los cambios toman tiempo.

Sin embargo, la propuesta no ha estado exenta de polémica. Uno de los puntos más discutidos ha sido el de terminar con la formación a distancia de los maestros.

Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional y profesor emérito de la misma institución, escribió en su cuenta de Twitter “Los nuevos anuncios del MEN muestran que una vez más, como es crónico entre nosotros, no reaccionamos con estrategias sino con ocurrencias”, y “Después de años de la educación a distancia hoy amanecemos con noticia de que se va a prohibir para maestros "para garantizar calidad"”

Para Ochoa, bajo la presente propuesta, se requieren condiciones de presencialidad y acompañamiento con profesores altamente calificados, y no de tutorías ocasionales con profesores igualmente ocasionales.

“Estamos recuperando el sentido de la formación del maestro como partícipe del desarrollo humano y de la construcción de ciudadanía. El maestro, al igual que el psicologo y el médico trabajan con los seres humanos, con su formación y atención, no con clientes. Si tú le exiges al psicólogo una licencia para ejercer porque tiene bajo su responsabilidad el desarrollo humano; el maestro tiene un reto similar, está interviniendo en la formación y en el comportamiento de los individuos. Esto difícilmente puede hacerse a distancia”, afirma. “Internacionalmente, los programas a distancia en educación se emplean para la capacitación en servicio, para las especializaciones y demás posgrados; no para la formación inicial.

Añade que esa es también una de las razones de la importancia de que las prácticas de los maestros se hagan, como en las carreras de Medicina, desde un semestre temprano y con la supervisión de los profesores más cualificados. “Cuando se trabaja con seres humanos y no con clientes, y cuando estamos hablando de desarrollo humano, eso es tan importante como trabajar con la vida de los pacientes”.

Luis Grubert, presidente de FECODE, ha expresado su desacuerdo con este y otros lineamientos y además ha afirmado publicamente que aunque se les compartió esta propuesta no les fue consultada.

“Una cosa es que a mí me pidan mi opinión, pero si no es tenida en cuenta, no es vinculante, cuando me consultan es cuando lo que yo digo es tenido en cuenta. Estos lineamientos son un acuerdo unilateral. Hubo foros y encuentros, pero consulta como tal, como pares, no”, afirma.

Sobre el punto del fin de los programas de educación de maestros a distancia afirma que no da cuenta de la realidad geográfica del país. “Hay maestros que no pueden trasladarse a Bogotá todos los fines de semana a estudiar. Prohibir los programas a distancia y la virtualidad en la educación es un desatino. Si hay neurocirujanos que operan vía robótica a un paciente en otra parte del mundo, ¿por qué no se puede hacer eso para los procesos de enseñanza?”

En cuanto a investigación, otro de los ejes de la propuesta, Ochoa comenta que aunque los educadores investigan, no siempre lo hacen en temas pertinentes.

“A mí me interesa investigar lo que está pasando en los procesos de aprendizaje, pero no qué hacían las Hinojosas para aprender cuando no estaban con Bolívar y Santander. Las investigaciones nuestras no están relacionadas con la problemática actual de los procesos de aprendizaje. Todo maestro debe ser un investigador de su propia práctica para mejorar su práctica y el aprendizaje de los estudiantes”.

La evaluación que se hará de los programas para la renovación de su registro calificado tendrá tanto elementos cuantitativos como cualitativos y un fuerte componente de autoevaluación.

Ochoa concluye anotando que estos lineamientos no se tratan de un cambio que deba ocurrir de la noche a la mañana. Se tratan de construir sobre lo construido, de ajustar las prácticas actuales hacia un proceso de evolución que le permita al país tener mejores profesores que tengan como el centro la calidad de su práctica y los aprendizajes del alumno.

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