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| 4/13/2014 10:00:00 AM

Los rituales de las mentes brillantes

Un libro cuenta los detalles más excéntricos de las rutinas de personajes como Kafka, Descartes, Beethoven, Freud y Sartre entre otros.

El compositor alemán Ludwig van Beethoven solía dormir ocho horas al día. Era un tipo obsesivo, metódico, cuidadoso de los detalles.

Su desayuno, al que dedicaba estrictamente media hora de su mañana, consistía en una taza de café que preparaba personalmente para asegurarse que fuera hecha con 60 granos, ni uno más ni uno menos.

Durante las siguientes nueve horas componía prácticamente sin interrupciones. Cuando caía la tarde comía una cena con vino y luego caminaba durante dos horas.

La caminata terminaba en una taberna donde durante cuatro horas leía el periódico, tomaba cerveza y fumaba su pipa. Luego se iba a dormir.

El detallado ritual cotidiano de este famoso músico y el de otros 160 personajes famosos están condensados en el libro Rituales Diarios: Cómo trabajan los artistas (Daily Rituals: How Artists Work). El autor Mason Currey describe detalladamente los más excéntricos hábitos de novelistas, poetas, pintores, filósofos y matemáticos usando como fuente diversas biografías y registros históricos.

Cada una de estas mentes brillantes tenía diferentes formas y horarios para trabajar y diferentes estímulos para su creatividad.

El novelista francés Honoré de Balzac se despertaba apenas después de la media noche y se ponía a escribir durante siete u ocho horas después de las cuales tomaba una siesta de hora y media y retomaba la escritura durante siete horas más animado por las más de 50 tazas de café que solía tomarse al día.

La disciplina era clave para el novelista inglés Anthony Trollope, que solo escribía durante tres horas al día. Todas las mañanas, desde las cuatro y hasta las siete, se exigía escribir 3,000 palabras antes de salir para su trabajo en una oficina postal. Esta increíble productividad le permitió terminar 47 novelas en su vida.

Otro personaje que también dedicaba poco tiempo de su día a escribir fue Víctor Hugo, dramaturgo y escritor. En la mañana desayunaba dos huevos crudos y tomaba un baño en la terraza con agua que había dejado enfriar allí durante la noche.

Diariamente visitaba al barbero, hacía ejercicios en la playa y tomaba un paseo en carruaje con su amante Juliette Drouet. Solo trabajaba en sus novelas dos horas al día.

En las rutinas de estos artistas no hay un patrón similar de horas trabajo, sueño y vida social, aunque sí se destaca que la mayoría de ellos hacía ejercicio diariamente: desde caminatas en el jardín hasta la calistenia, de la que el arquitecto Le Corbusier era fanático.

Cada persona debe encontrar su propio ritmo, el que más se ajuste a su estilo de vida y sus propósitos. Puede intentar las que ya mencionamos, y si no lo convencen intente la rutina del pintor Leonardo Da Vinci, quien tomaba siestas de 30 minutos cada tres horas y media.
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