Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/06/01 07:00

El colegio, mucho más allá del aula

En las comunidades de aprendizaje las fronteras entre los colegios y la sociedad empiezan a desaparecer. La interacción entre los jóvenes y los adultos contribuye a resolver los problema y al aprendizaje.

El colegio, mucho más allá del aula Foto: cortesía San Bonifacio de las Lanzas
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Semana Educación

Hace algunos años, la educación se impartía desde una posición de autoridad. Los profesores dictaban los conocimientos y los jóvenes escribían en sus cuadernos las fórmulas, las fechas, los nombres o los sistemas digestivos, que alcanzaban capturar. Eran tiempos en los que la disciplina era férrea, casi penitenciaria. Los niños iban al colegio, sin interés. No obstante, este sistema ha entrado en crisis, por lo que han surgido numerosos métodos y formas alternativas de aprendizaje. La Educación Prohibida ha sido uno de los documentales que ha expuesto los problemas de la enseñanza, y las propuestas para el cambio.

Las Comunidades de Aprendizaje, por ejemplo, han sido una de las corrientes pedagógicas que han contribuido a la renovación de la enseñanza. Su objetivo es que la educación no se limite al salón de clase. La idea es que los colegios lleguen más allá, que se involucren con los problemas de las comunidades. Por ejemplo, que las discusiones en la escuela sirvan para solucionar los problemas de violencia en los barrios, y que contribuyan a disminuir el impacto del manejo de la basura en el medio ambiente. Se trata de que los estudiantes aprendan, pero que los conocimientos no permanezcan aislados, sino que sirvan para resolver situaciones reales.

Sin embargo, no se trata de que el proceso se haga en una sola dirección. Karina Stocovaz, gerente de sustentabilidad de Natura, le afirmó a Semana Educación en el Tercer Encuentro Internacional de Comunidades de Aprendizaje, que el objetivo es que las comunidades, los padres, y las familias, se involucren en el aula, y que participen en los procesos de aprendizaje. “Todos aprendemos y enseñamos durante la vida, de una forma o de otra. Y la forma en la que aprendemos es con las interacciones”. El colegio, entonces, es un escenario ideal para articular las discusiones, y para que el aprendizaje les sirva a las comunidades en la resolución de las dificultades.

Las experiencias de las Comunidades de Aprendizaje han sido muy exitosas en España, Argentina y Brasil. Y han contribuido a renovar los métodos pedagógicos. Karina Stocovaz cuenta que, por ejemplo, en una clase de matemáticas, se forman mesas de trabajo. En cada una suministran diferentes contenidos, y participa un adulto, que facilita el intercambio, sin ser necesariamente un experto en el tema. Se sientan todos, discuten, y según Stocovaz, los niños hacen muchos más ejercicios. En otro caso, una abuela que no sabía leer ni escribir, participó en las clases de inglés y motivó a los niños para que ella y los niños mejorarán sus habilidades comunicativas.

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