Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2016/09/16 12:05

Bicicletas para combatir la deserción escolar

Las ciclas del programa ‘Mi bici Postobón’ fueron concebidas para transformar la realidad de comunidades en condición de vulnerabilidad. Lea cómo le cambian la vida a los niños del territorio.

Bicicletas para combatir la deserción escolar Foto: Cortesía Postobón

Un mes después del tsunami que en 2004 devastó los países del sur y sureste asiático, F.K. Day, cofundador de la empresa Sram, especialista en componentes de bicicletas, viajó a Sri Lanka para ver cómo podían ayudar a los sobrevivientes.

Al hablar con varias organizaciones en el terreno, entendió que, con la infraestructura destruida, se necesitaba un medio de transporte capaz de llegar a todos lados y barato.

Al volver a Chicago, sede principal de su empresa, Day creó con su esposa la fundación World Bicycle Relief y donó 24.000 ciclas a los afectados de este desastre natural. En 2006, World Bicycle Relief llegó al continente africano para enfrentar la pobreza, las enfermedades y la falta de acceso a la educación por medio del poder transformador de las bicicletas.

Las condiciones topográficas obligaron a crear un modelo de dos ruedas robusta que se ajustara a las condiciones del terreno africano: mucho más árido e inhóspito. Así nació la Buffalo Bike, en alusión a la fortaleza del búfalo africano, y capaz de adaptarse a cualquier topografía, por compleja que sea.

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De acuerdo a Dave Neiswander, director ejecutivo de World Bicycle Relief, la Buffalo es un “motor para el empoderamiento económico y cultural de la población, ya que mejora el acceso a los mercados, los estudiantes superan la barrera de la distancia y pueden ir al colegio más rápido, con lo que llegan a tiempo y con energía para aprender”. El actual modelo, explica Neiswander, corresponde a la decimoséptima generación, lo que ha permitido incluir numerosas mejoras en relación con la primera versión que se fabricó de la bicicleta Buffalo.

Desde hace dos años, esta cicla está en Colombia y llegó de la mano de Postobón que, en 2014, se alió con World Bicycle Relief para crear el programa ‘Mi Bici Postobón’, el cual hace parte de la iniciativa de sostenibilidad de la compañía Uno más Todos. A la fecha, Mi Bici Postobón ha distribuido 2.695 unidades por todo el territorio, y espera cerrar 2016 con un acumulado de 3.315 bicicletas para beneficiarios de siete departamentos del país.

Además, tal como se hace en África, se ha capacitado a un grupo de mecánicos en terreno encargados del mantenimiento y la reparación de las bicicletas, generando oportunidades laborales en las comunidades. “Hemos transformado la movilidad rural de miles de familias que no contaban con una oferta así. La bicicleta les ha ayudado a acarrear agua, leña, cosechas de pan coger y a transportar a otra persona en la parrilla”, resalta Camilo Polanco, director de la Fundación Haciendo Equipo de Postobón.

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Pero sin duda, como asegura Polanco, el impacto más importante de este medio de transporte innovador ha sido con los niños y jóvenes. La Buffalo les permite continuar con sus estudios, les permite desplazarse a la escuela, no cansarse tanto en el recorrido y, por lo tanto, mejora su rendimiento académico.

Todo esto impacta positivamente en la disminución de la deserción escolar, supone un ahorro en la economía del hogar y nuevas dinámicas sociales y económicas.

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