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| 10/21/2015 6:00:00 PM

“La educación es el camino”

El rol de la empresa privada para lograr que todos tengan acceso a una educación de calidad es clave. Semana.com habló con el presidente de Colpatria sobre cómo hacer realidad este compromiso.

Alineada con el objetivo de crear alianzas con la empresa privada que ayuden a que el país mejore en sus niveles educativos, la dirección de desarrollo de la Universidad de los Andes organiza cada año la cena “Quiero estudiar”—que este año ya tiene confirmados 310 donantes y 31 estudiantes beneficiaros— que busca beneficiar a jóvenes que quieran hacer parte del programa del mismo nombre que les permitirá cursar cualquier programa en la universidad y de la cual Colpatria es la principal promotora. “Quiero estudiar” es un proyecto que cumple años 5 años este año y ha beneficiado alrededor 2000 jóvenes, que al terminar su carrera y empezar a ejercer, por compromiso moral deben regresar un promedio de 20 por ciento de sus ingreso al programa para que la cadena solidaria continúe.

Semana.com: El programa “Quiero estudiar” tiene unas cifras increíbles y ha permitido que miles de jóvenes colombianos cumplan su sueño de estudiar en la mejor universidad del país. Háblenos un poco de este proyecto.

Eduardo Pacheco:
Entre 85 y 90 por ciento de los becados del programa se han graduado Summa cum laude de la universidad. Además, los promedios de estos estudiantes son, por lo general, un 15 por ciento superiores a los del resto del estudiantado. Esto muestra que son personas excepcionales. Según el informe del programa a fecha de diciembre de 2014 solo había 35 instituciones de educación superior acreditadas en el país y solo 45 por ciento de la población puede acceder a una educación de calidad. Por eso apoyar un programa como este que llega a los estratos más vulnerables y que ya tiene 395 beneficiarios graduados es crucial.

Semana.com: Su padre, Carlos Pacheco Devia, fue quien comenzó a apoyar el programa “Quiero estudiar” de la Universidad de los Andes al convertirse uno de sus grandes inversores, ¿Cómo terminó él metido en temas de educación?

E.P.:
Creo que la razón está en su origen. El nació en una casa donde no tuvo acceso a la educación que hubiera querido tener. Eso hizo que la educación fuer importante para él y que nos inculcara desde muy pequeños que la educación que él no había podido tener era todo en nuestras vidas. Él solía decirnos que sacar un 4 en la Universidad era mediocre porque estaba convencido de que la educación es el camino hacia el desarrollo.

Semana.com: ¿Creía su padre que la educación es un motor de movilidad social?

E.P.:
Él sabía que lo que cambia un país, al final, es la educación. Cualquier país desarrollado le ha apostado a la educación. Él tenía esa claridad.

Semana.com: ¿y él qué estudió?

E.P.:
Contaduría, que en su época era una carrera intermedia Es decir no era un “doctor” que es la forma en que se discriminaba en ese entonces a quiénes habían estudiado carreras de cierto nivel y quiénes no. Y eso fue porque en su casa no había espacio para nada más, tenían que ponerse a trabajar.

Semana.com: Tengo entendido que después él pudo estudiar más. Háblenos sobre eso.

E.P.:
A sus 72 años, que fue cuando renunció a la presidencia de Colpatria, llamó a Carlos Angulo, entonces rector de la Universidad de los Andes, y le dijo que él quería estudiar. Fue así como pasó los siguientes cuatro años en la Facultad de filosofía de la universidad donde cuadró un currículo especial de humanidades y se convirtió, a los 76 años, en el estudiante más experimentado de la facultad. Esa oportunidad afianzó en él lo importante que es la educación y que todo el mundo puede y debe tener acceso a ella.

Semana.com: ¿Cómo se traduce esa pasión por la educación en los valores de Colpatria?

E.P.:
En Colpatria si algún empelado quiere estudiar la empresa le paga la carrera siempre y cuando mantenga un promedio superior a 4. Eso es legado de mi padre. Como le dije eso de que “sacar 4 es mediocre” se me quedó grabado.

Semana.com: De cara a un posible posconflicto el país se enfrenta a muchos retos. ¿Usted cree que contamos con un empresariado comprometido con ayudar a superar esos retos como, por ejemplo, las brechas de la educación?

E.P.:
No es tan fácil. Cuando uno organiza cosas como estas ve que no está en el ADN de los colombianos contribuir a estas cosas, ayudar a estas causas.
 
Semana.com: ¿Apoyan otros programas que beneficien la educación en Colombia?

E.P.:
Sí. Somos donantes de Colfuturo y también estamos apoyando un programa de la Universidad Minuto de Dios. Esta institución es, sin duda, líder en innovación y cobertura educativa en el país. Vimos que la universidad atiende entre 7.000 y 8.00 estudiantes de colegios distritales del sur de Bogotá en programas que cursan durante la noche. Por eso decidimos ayudarlos a construir una sede donde estos estudiantes puedan recibir sus clases bien.

Para participar en la cena “Quiero estudiar” que permitirá que cientos de jóvenes accedan a una educación superior de calidad haga clic aquí.

Algunas de las empresas que apoyan este evento son: Colpatria, Grupo Corona, Productos naturales de la sabana, Grupo Argos, Claro, Caracol, Payc, Arroz Diana, Valorem, Almacenes Máximo, Asociación de Egresados de la Universidad de los Andes, Banco de Occidente, Brigard y Urrutia, Cemex, BBVA, Fundación Bavaria, Fundación Lúker, Fedco, Ernst & Young, Pedro Gómez y Cía., Inversiones Chila, Cahn-Speyer, Paredes & Asociados, Muñoz Tamayo Abogados, Global Seguros, Promotora Equilatero, Icen, Inverlink, Estrategia Andina, Torres andinas, Subaru, Cinecolombia, Colegio San Patricio, Troteko y Prabyc Constructores y Thomas Greg & Sons.
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