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| 12/20/2016 6:00:00 PM

PISA 2015: El camino hacia la inclusión con calidad

Las pruebas realizadas por la OCDE dejan conclusiones simples: América Latina está en la cola del ranking y casi la mitad de los niños de la región no cuentan con los conocimientos ni las habilidades necesarias para su edad. Si bien algunos países han mejorado, queda un largo camino por avanzar en inclusión y calidad educativa.

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Semana Educación

Cada tres años, los que trabajamos en educación, esperamos con expectativa la publicación de los resultados de las pruebas PISA organizada por la OCDE. Y es que esta evaluación -- que mide lo que los jóvenes de 15 años de sistemas educativos del mundo saben y pueden hacer en ciencia, matemática y lectura – presenta una oportunidad única para reflexionar y generar conversaciones críticas acerca del estado de la educación en nuestra región. Y a nosotros, ¿qué nos dicen los resultados de América Latina y el Caribe en PISA 2015?

La conclusión inicial es contundente: la región vuelve a quedar en la cola del ranking internacional de calidad educativa entre los 72 sistemas educativos que participaron en la prueba del 2015. En ciencia, disciplina central de la edición 2015, y en la que el ranking global está liderado por Singapur, Chile está a la cabeza de los países de América Latina y el Caribe en el puesto 44. Le sigue Uruguay (47), Trinidad y Tobago (53), Costa Rica (55), Colombia (57), México (58), Brasil (63) y Perú (64). República Dominicana, en su primera participación, cierra el ranking global con el puesto 70.

Más allá de los puestos en el ranking, la verdadera preocupación viene cuando se miran de cerca los resultados por país que revelan que la mitad de los alumnos de América Latina y el Caribe que participaron demuestran un bajo desempeño educativo. Esto implica que 1 de cada 2 estudiantes evaluados de la región no cuenta ni con los conocimientos, ni con las habilidades esenciales para contribuir plenamente en la sociedad.

Sin duda, la alta proporción de jóvenes con bajo desempeño es razón para preocuparnos y para reenfocar los esfuerzos en aumentar la calidad de los aprendizajes dentro de los sistemas educativos. Sin embargo, también hay motivos para ver, en los resultados de PISA 2015, una arista positiva: la región se ha destacado por su mayor nivel de inclusión y por el rápido ritmo de mejoras que algunos países han mostrado.

En términos de inclusión, la tendencia se refleja tanto en el número de países que tomaron la prueba como en el número de jóvenes participantes. En las pruebas PISA del año 2000, tan solo cinco países de la región participaron; en la edición 2015, este número no solo creció sino que se duplicó con diez: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago y Uruguay. A nivel de cada sistema, más estudiantes de la región participaron en la prueba con respecto a ediciones anteriores, reflejo de que más jóvenes permanecen en la escuela a la edad de 15 años. Este último punto no solo tiene implicaciones en términos de la representatividad de los resultados, sino que además da razones para destacar el esfuerzo de los países por ampliar la cobertura escolar y la inclusión de poblaciones social y económicamente desfavorecidas.

Por otro lado, la tendencia de mejora que se observa en los resultados de Perú y Colombia al comparar sus resultados en ediciones anteriores, y los posiciona como unos de los países que mejoran más rápido entre todos los participantes. No obstante, es crucial que toda la región acelere el paso de crecimiento para alcanzar el desempeño de los países de la OCDE en un horizonte de tiempo aceptable, de lo contrario les llevará décadas. Por ejemplo, en el caso de ciencias, para países como Uruguay, México, Chile, Brasil y Costa Rica que registran una tasa de crecimiento anual nula, esta meta sería inalcanzable.

Esta edición de PISA 2015 es un recordatorio de que mejorar la calidad de la educación sigue siendo el principal reto para todos nosotros en la región. Sin embargo, también es un primer reconocimiento a los esfuerzos de gobiernos, familias y estudiantes nuestros países por mejorar la calidad educativa, un elemento fundamental para impulsar la agenda de desarrollo y crecimiento económico que con optimismo hemos trazado para el futuro.
Los resultados de PISA son un llamado fuerte y claro a plantear políticas educativas sostenibles y eficientes que estén enfocadas en la calidad de los aprendizajes. En ese sentido, el BID continuará como aliado de los países de la región para seguir trabajando juntos y asegurar que nuestros jóvenes puedan alcanzar su máximo potencial.

*Emiliana Vegas, Jefa de la División de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo

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