Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 12/12/2016 1:00:00 PM

¿Es cierto que mejoramos los resultados en PISA?

El pedagogo Julián de Zubiría reflexiona de manera crítica sobre los resultados alcanzados en el país en las pruebas internacionales PISA. Un estudio más riguroso de los datos le permite concluir que el avance es positivo, pero menor al que se ha señalado en los medios de comunicación.

;
Semana Educación

Acaban de conocerse los resultados de la prueba mundial PISA 2015 y el presidente y el Ministerio de Educación (MEN) han convocado ruedas de prensa y enviado múltiples comunicados a los medios de comunicación y a las redes para informar que hemos avanzado de manera significativa con respecto a las posiciones que ocupamos en 2012.

Antes de analizar si es cierto lo que dice el gobierno, es muy importante tener en cuenta el carácter y la naturaleza de la evaluación a la que nos referimos. Es cierto que la calidad de un sistema educativo no puede evaluarse exclusivamente a partir de una prueba, pero hay que reconocer que la que usa PISA es muy adecuada para evaluar las competencias desarrolladas en la educación básica. En ella participa una muestra de estudiantes de 15 años en 72 países, los cuales llevan en promedio 10 años en el sistema educativo. Así mismo, como se aplica cada 3 años, también es muy pertinente para evaluar las tendencias de un país en el mediano plazo, aunque la comparación entre países tan diversos resulte más problemática. Pero lo más importante es que no son pruebas de conocimientos, sino de competencias; es decir, que no se les pregunta a los jóvenes por informaciones sueltas y fragmentadas, sino que la evaluación permite determinar el nivel, entre seis posibles, que alcanzan en comprensión lectora y en lectura crítica. De esta manera, PISA hace visible la forma como los jóvenes usan y transfieren los conceptos matemáticos y científicos a la resolución de problemas tanto dentro como fuera de la escuela.

Para este análisis haremos una cosa diferente a la que está haciendo el MEN en los medios masivos. Para resaltar más los datos, el MEN ha comparado los resultados con el año 2012, año en el que habíamos caído un poco respecto a los resultados alcanzados tres años antes. En consecuencia, nosotros compararemos los resultados del país con los obtenidos en el año 2009. De esta manera, tendremos un periodo más amplio de análisis y podremos ver si efectivamente estamos o no avanzando. De los años en los que adopté la magia como hobby, aprendí una lección que me parece esencial tener en cuenta cuando escuchemos balances a cargo de los políticos: cuando el mago dice que miren la “mano derecha”, está haciendo el truco con la “izquierda” o ya lo había realizado. Por tanto, cuando escuchamos a los políticos, es muy importante tener en cuenta no tanto lo que dicen, como lo que dejan de decir. En este sentido, este análisis enfatiza en lo que no está diciendo el MEN al revelar los resultados PISA del 2015. Al usar un periodo más largo y tener más rigor en el análisis la conclusión es clara: el país avanza levemente en lectura, ciencias y matemáticas. En esta última, sus resultados son iguales estadísticamente a los obtenidos en el 2009, pero son ligeramente mejores si se comparan con el 2006.

Respecto al 2009, en matemáticas avanzamos 9 puntos, en lectura 12 y en ciencias 14. Esto nos da un promedio de 1.5, 2.0 y 2.3 puntos de avance anual para el periodo y respectivamente para las tres áreas. Es, por supuesto, un promedio de avance relativamente bajo, ya que a este ritmo nos demoraríamos 22 años para alcanzar los actuales resultados en matemáticas de Chile, partiendo del supuesto de que ellos se estancaran en las próximas dos décadas. También es bajo si se tiene en cuenta que el promedio alcanzado por los países de la OCDE en cada una de estas áreas es de 500 puntos. No parece un resultado para hacer fiesta, ni para celebrar con vallenatos clásicos a todo el volumen, ni para echar maizena. El gobierno seguramente se apresuró a cantar victoria sin hacer un análisis más detallado y riguroso de los datos.
Tampoco resulta un motivo para “sacar pecho” saber que el 43% de los estudiantes que llevan 10 años en la escuela no puede extraer una sola idea de un párrafo, ya que, pese a la educación que reciben, realizan una lectura fragmentaria, por lo que siguen detenidos en los niveles 0 y 1, de los 6 niveles posibles en los que califica los resultados la OCDE. Cualquier educador tiene que reconocer que si cerca de la mitad de los estudiantes de grado noveno leen sin poder hacer inferencias directas ni indirectas, ni extraer macroproposiciones, eso sencillamente quiere decir que cerca de la mitad de los estudiantes colombianos no está entendiendo ninguna idea central de la que están leyendo en sus textos, en los periódicos, en internet o viendo en la televisión y en el cine. La lectura fragmentaria es propia de niños entre 6 y 7 años, pero resulta que diez años después es el máximo nivel de lectura que alcanza el 43% de los estudiantes de 15 años en Colombia. Por otro lado, tan sólo 9 de cada mil estudiantes están en capacidad de leer un párrafo de manera independiente y crítica, de captar sus debilidades e incoherencias y asumir postura ante ellas ¿Serán estos resultados motivo para celebrar? ¿A este ritmo seremos el país mejor educado en América Latina para el 2025?

En matemáticas los resultados son significativamente más bajos que los alcanzados en lectura y se puede afirmar que, estadísticamente, son iguales a los obtenidos por Colombia en PISA seis años atrás. Para el año 2015, dos de cada tres estudiantes permanecían en el nivel 0 o 1, al tiempo que tan sólo el 3% de los estudiantes superan el nivel 3 de los 6 posibles. Con un promedio de 390, Colombia sigue bien distante de Chile, país que nos toma más de 33 puntos de ventaja. Y eso que Chile también está significativamente abajo de la media de los países de la OCDE. Es importante tener presente que el nivel 2 es considerado por PISA como el mínimo necesario para ser un habitante que pueda hoy interactuar de manera activa en el mundo. En Colombia, en matemáticas el 66% de los jóvenes no alcanza este nivel mínimo y en las tres áreas el país tiene cerca del 40% de sus estudiantes por debajo del nivel 2.

Es interesante resaltar que, aunque los chilenos llevan cerca de dos décadas transformando el currículo y el modelo pedagógico, los titulares de prensa y los comunicados oficiales del país austral son, a todas luces, más ajustados a la realidad. El Diario Economía y Negocios tituló: Prueba PISA: Chile muestra leve avance y sigue bajo el promedio de la OCDE. Por su parte, el reconocido periódico El Comercio encabezó su primera página con el siguiente titular: Prueba PISA: ¿Por qué a los países de América Latina les fue tan mal? Titulares mucho más ajustados a la realidad que los que han aparecido en los diversos medios de comunicación en Colombia y los cuales reflejan más la propaganda oficial que la lectura reflexiva y crítica de la información. Titulares como los anteriores permiten inferir que, si queremos mejorar en lectura crítica en Colombia, también necesitamos que los medios de comunicación comiencen a cumplir el papel que les corresponde en las verdaderas democracias: promover la reflexión, el pensamiento independiente y argumentado y ejercer el papel de control político y social. Para ello la condición sine qua non es la independencia.

Con un 42% de los estudiantes que dicen haber reprobado por lo menos un año, Colombia ocupa el segundo lugar entre los 72 países evaluados en esta materia. Obviamente, este tampoco sería un dato para celebrar.

Sin embargo, hay algunos aspectos por reivindicar de los resultados del país. Hay que reconocer que hay un leve y positivo avance, que hemos logrado revertir la leve caída que sufrimos del 2009 al 2012 y la tendencia al estancamiento que vivimos desde el 2000. Así mismo, avanzamos algunos puestos importantes respecto a los que habíamos alcanzado en el 2009 y 2012 en todas las áreas. Respecto a este último año, avanzamos cuatro puestos, lo que nos ubica en el puesto 57 a nivel mundial y en el cuarto en América Latina, sin incluir Argentina, la cual al final fue excluida de la muestra. Esto evidencia que algunas políticas públicas han tenido un lento pero positivo impacto sobre la calidad de la educación en el país. En especial es de resaltar el positivo efecto que tiene un Programa como Todos a Aprender, el cual está fortaleciendo en especial las competencias comunicativas en los 4.000 colegios que alcanzaron los peores balances en los resultados de nuestras pruebas SABER hasta el año 2012 y que lo hace de la mejor manera posible: acompañando al docente en el aula de clase.

Hay que reconocer que la educación está hoy en la agenda política del país gracias al presidente Santos. Sin embargo, todavía hace falta lo más difícil: pasar el tema de la agenda política a la del desarrollo humano. Un país que comienza a construir la paz requiere reformas estructurales en la formación docente, el currículo, el modelo pedagógico y el sistema escolar. Así mismo, hay que fortalecer la autonomía escolar y el liderazgo pedagógico de los rectores. Sin cambios más profundos no será posible convertirnos en el país mejor educado de América Latina en el 2025.

*Director del Instituto Alberto Merani es consultor de Naciones Unidas en educación para Colombia. @juliandezubiria

Para estar enterado sobre las noticias de educación en Colombia y el mundo, síganos en Facebook y en Twitter.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.