Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2015/10/29 07:00

La tarea: viajar por siete ciudades del mundo

Un nuevo concepto de educación, donde los estudiantes conciben el mundo como escenario de aprendizaje, busca formar a los líderes y profesionales del futuro. Así es la Universidad Minerva.

La Universidad de Minerva tiene su sede principal en San Francisco, Estados Unidos. Foto: Cortesía Universidad Minerva.

De acuerdo con proyecciones de expertos, el 75% de los trabajos que serán indispensables en diez o quince años aún no existen, y los profesionales de ese entonces necesitarán herramientas y conocimientos prácticos que les permitan adaptarse a dichos cambios y proponer soluciones efectivas que propicien el desarrollo personal y profesional mejorando en consecuencia el mundo en que vivimos.
 
Conscientes de esta situación, en Estados Unidos, hacia 2011, nació la Universidad Minerva, un proyecto pensado en formar a los líderes del futuro. Para 2019 se habrá graduado su primera promoción. Bajo un esquema innovador, esta universidad rompe con todos los imaginarios tradicionales de educación superior.

Experiencia global

“Minerva es una universidad acreditada que les enseña a los alumnos a pensar y a tener las herramientas para enfrentarse a un mundo que cada día cambia más rápido y es más incierto. Queremos desarrollar líderes innovadores, pensadores amplios y ciudadanos globales”, explica Alex Aberg Cobo, Director regional de América Latina para Minerva.

Es por esto que conciben el mundo como escenario de aprendizaje, donde las ciudades son un campus que permite que la diversidad de culturas y trasfondos complementen la formación académica de los estudiantes. Minerva ofrece un plan de estudios de cuatro años donde los estudiantes deben vivir en 7 ciudades diferentes con estudiantes de todo el mundo.

“Una de las razones por las cuales elegí Minerva es la posibilidad de vivir en siete países diferentes. Eso no me lo da ninguna otra universidad. He visitado otros campus, ahora que estoy en San Francisco, y veo que todos funcionan como una burbuja. Son una ciudad creada para estudiantes que viven ahí, pero esas universidades fallan porque se supone que te tienen que exponer al mundo y no lo están haciendo”, explica Laura Sofía Castro, la primera estudiante colombiana de Minerva.

Hábitos revolucionarios

El Doctor Stephen Kosslyn, Ph.D, reconocido experto y autor, y antiguo decano de Ciencias Sociales en Harvard, dirige la base académica de Minerva. Sus estudios en psicología y pedagogía cognitiva son la base del proyecto que se enfoca en enseñar a los jóvenes a desarrollar sus habilidades en pensamiento crítico y creativo, y a relacionarse a través de una comunicación e interacción efectivas.

“Las clases son muy chicas, de 19 alumnos, pero altamente interactivas. Sabemos que el tiempo de atención por lo general oscila entre 10 y 15 minutos, entonces la idea no es que memoricen sino que aprendan a pensar”, agrega Alex Aberg Cobo, “Creemos que la clase magistral es una excelente manera de enseñar, porque puedes enseñarle a 800 chicos al mismo tiempo, pero es una pésima forma de aprender. En Minerva promovemos una pedagogía acorde al Siglo XXI, porque queremos que en un mundo que cambia tanto, los alumnos puedan enfrentarse exitosamente a un mundo incierto y globalizado”.

Interactividad propositiva


Gracias a una plataforma de última tecnología, los alumnos tienen la posibilidad de interactuar con sus compañeros y con el profesor sin necesidad de coincidir en un mismo lugar. Este modelo de seminario favorece el debate, la concentración y la participación, a la vez que les permite a los estudiantes aplicar sus conocimientos en escenarios reales.  Luego de tomar clases durante las mañanas, los alumnos realizan una serie de actividades presenciales en cada ciudad, aplicando los conceptos aprendidos y al mismo tiempo explorando y conociendo diferentes culturas, idiomas, y formas de pensar.

“Minerva tomó las carreras y buscó la mejor forma de enseñarnos a los estudiantes lo que realmente necesitamos para aplicarlo en la vida diaria, no en buscar el método más conveniente para el profesor”, opina Laura Sofía Castro, quien quiere formarse en Neurociencia.

Acceso y diversidad

Aunque Laura Castro es apenas la primera estudiante colombiana de esta promoción de Minerva, la recepción en el continente ha sido positiva. “Hemos tenido mucho éxito y se evidencia en que el 10% de toda nuestra primera clase de 140 alumnos son estudiantes de América Latina. Casi el 20% de las aplicaciones totales vienen de la región, siendo los principales países México y Brasil. Las postulaciones de alumnos de Colombia viene creciendo a muy buen ritmo”, puntualiza Alex Aberg Cobo.  El primer vencimiento para postularse para la clase que comienza en Septiembre de 2016 es el próximo primero de noviembre. Los alumnos interesados se pueden postular sin costo alguno en minerva.kgi.edu.  El siguiente vencimiento, es el 15 de enero del 2016.

Quienes aún tienen algunas dudas sobre este nuevo modelo de educación a veces son los padres. El hecho de no tener un campus físico y de asistir a clases por un medio virtual son cambios que todavía les cuesta aceptar. Sin embargo, las certificaciones y el sustento científico detrás de Minerva han despertado el interés de cada vez más posibles candidatos, sus familias, y expertos alrededor del mundo que ven con asombro cómo el panorama de la educación superior está tomando un giro necesario e innovador.

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