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| 6/7/2014 12:00:00 AM

Sí a la distancia

Carlos Arturo Soto Lombana, decano de Educación de la Universidad de Antioquia afirma que ahora, y por las próximas décadas, Colombia requerirá programas a distancia y semipresenciales para formar maestros.

Ha causado desconcierto en el medio universitario el anuncio de la Ministra de Educación de no permitir que los maestros y maestras se formen en programas académicos en la modalidad virtual, a distancia y/o semipresencial. La medida, que puede tener sentido para el contexto urbano, en donde están la mayoría de las facultades de educación, no encuentra justificación para los cientos de municipios que están en el medio rural.

De cada diez municipios de Colombia siete están en el medio rural, lo que permite apreciar la magnitud del impacto de la decisión del Ministerio de Educación Nacional, en el contexto de la formación de los maestros y maestras del sector oficial.

La nómina oficial de Colombia está alrededor de 320.000 docentes. Cerca del 75% está conformada por bachilleres normalistas o licenciados en educación, el otro 25% se completa con profesionales de otras áreas. No se tiene certeza de cuántos de los 240.000 docentes oficiales son bachilleres normalistas y cuántos son licenciados en educación. Un dato revelador lo podemos encontrar con las cifras que maneja el departamento de Antioquia.

Antioquia cuenta con 117 municipios no certificados y ocho certificados dentro de los que se encuentra Medellín, Bello, Envigado, Itagüí, Sabaneta, Rionegro y Turbo. La nómina oficial de los 117 municipios no certificados, administrada por la Gobernación de Antioquia, está cercana a las 19.200 docentes. Esta cantidad se desglosa de manera aproximada en 11.200 profesionales con título de licenciatura y profesionales de otras áreas.

Lo anterior significa que cerca de 8.000 docentes de Antioquia (40%) no tienen título universitario, y correspondería a bachilleres pedagógicos y normalistas superiores que requieren cualificarse en facultades de educación para obtener sus títulos de licenciatura. Sin este requisito esta población de maestros y maestras no pueden acceder a la educación posgraduada.

A pesar de los esfuerzos que desde hace 60 años viene adelantando la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia (UdeA) a través de programas a distancia que tuvieron su esplendor en la década de los 80, y luego con los programas semipresenciales y regionalizados desarrollados en la década de los 90, y en lo que se lleva de este siglo, el impacto en el número de docentes formados en el contexto rural es muy reducido. En los últimos 25 años la Facultad de Educación ha egresado de sus programas de pregrado (en todas sus modalidades y en todas las sedes de la Universidad) cerca de 8.000 licenciados. De esta cifra el 12% está vinculado a la nómina oficial del departamento de Antioquia, el 70% corresponde a docentes vinculados a la nómina pública y privada de los municipios certificados de Antioquia y el 18% restante está vinculado a las universidades públicas y privadas en donde ejercen actividades de docencia e investigación.

Para nadie es desconocido que entre los municipios no certificados de Antioquia, y en general en Colombia, existe una estratificación dependiendo de qué tan cerca o qué tan lejos se encuentren de la capital o del área metropolitana de influencia. Para el caso de Antioquia no se puede poner en el mismo plano de desarrollo, equidad y oportunidades dos municipios como Vigía del Fuerte (Urabá-Atrato Medio) y Copacabana (municipio cercano a Medellín). Esta asimetría acrecentada históricamente por la inexistencia de políticas públicas para que los mejores maestros y maestras se establezcan en los municipios periféricos, ha llevado a que en Antioquia los egresados de la UdeA escojan como destinos las instituciones de los municipios certificadas y sobre todo los municipios no certificados cercanos al área Metropolitana.

Para el caso de los municipios mencionados, en la actualidad Vigía del Fuerte solo cuenta con un docente en la nómina oficial egresado de la Universidad de Antioquia, mientras Copacabana cuenta con 80 licenciados de la Facultad de Educación de la Udea. La Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Copacabana cuenta con 17 egresados de la Facultad de Educación en la nómina docente de esta prestigiosa Escuela Normal Superior.

Esta radiografía de los egresados de los programas de educación de la UdeA puede ser similar para los egresados de las demás facultades de educación que tiene el Departamento. Con un problema adicional, y es que muchos docentes formados en instituciones de educación superior de departamentos limítrofes a Antioquia como son Chocó y Córdoba aportan egresados de sus regiones a la nómina oficial de Antioquia.

En la actualidad, Antioquia cuenta en su nómina oficial con 556 licenciados formados por la Universidad Tecnológica del Chocó y 402 licenciados formados por la Universidad de Córdoba (la suma de estas dos poblaciones es equivalente al número de egresados aportados por la UdeA a la nómina oficial de Antioquia). Este dato es preocupante y muestra un fenómeno relacionado con la pérdida de recurso humano calificado por parte de departamentos que están por debajo de las condiciones de desarrollo, riqueza y oportunidades, y que se trasladan a departamentos que ofrecen mejores condiciones laborales y de bienestar.

Este rápido panorama sobre la composición de la nómina estatal está dirigida a mostrar que la decisión del Ministerio de Educación Nacional de no permitir que los maestros de Colombia se sigan formando en programas a distancia, virtual y/o semipresenciales no es acertada o al menos se debe matizar.

La justificación planteada por la ministra tiene sustento en la investigación y en la literatura, y es compartida por las facultades de educación. No obstante, para el caso de la cualificación de los bachilleres normalistas, que provienen de instituciones formadoras de maestros y maestras, y que se encuentran vinculados al servicio educativo desde hace muchos años, debe tener otra mirada.

En el caso de Antioquia, los esfuerzos para formar a los cerca de 8.000 bachilleres normalistas que componen la nómina oficial representan un desafío titánico que no lo puede hacer una sola institución y que no se puede hacer por medio de los programas presenciales que están en las ciudades principales.

Por otro lado, el campo de la educación en línea y el crecimiento de la conectividad permiten ver con optimismo el desarrollo de programas de pregrado con gran calidad y pertinencia para el medio rural.

Los datos muestran que la renovación de la nómina docente no es algo que se pueda dar de la noche a la mañana; se requiere de varias décadas y de grandes esfuerzos por parte de las facultades de educación para poder configurar una base profesoral formada a nivel universitario. Mientras tanto es necesario reconocer la realidad de la composición del magisterio colombiano. Con los datos de Antioquia el cálculo de los docentes que no tienen formación universitaria en Colombia pueden estar cerca a los 100.000.

Invito a la ministra, y a su equipo asesor, para que revise esta medida ya que puede tener efectos negativos para la cualificación de la población de maestros con grado de bachiller, normalista superior y/o tecnólogos, ya vinculados al sector oficial.
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