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| 8/16/2015 7:00:00 AM

Siembra para el futuro

De los 47 municipios que conforman el Tolima, 38 producen café. El mayor desafío es atraer a las nuevas generaciones a esta región y hacer que el cultivo sea una verdadera opción de vida.

En el mundo Colombia es sinónimo de buen café. Este grano insignia no solo fue el primer producto nacional que la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) certificó por su calidad y características únicas, en 2005, sino también ha sido un motor de cambio para mejorar las condiciones de vida de los agricultores a pequeña escala.

Tolima es un claro ejemplo. Este departamento es el tercer productor de este grano, con el 12 por ciento de la producción nacional, más de 116.229 hectáreas sembradas con este producto, 61.000 personas dedicadas a su cultivo, además es uno de los tantos casos en el país en el que los cultivos ilícitos se reemplazaron por café tostado y molido. Por eso el sur de esta región, que además se ha visto afectada por el conflicto armado, busca reescribir su historia en la actividad caficultora.

En este sentido, programas pedagógicos y productivos como Escuela y Café significan una oportunidad para el desarrollo de las regiones. Así lo perciben además los habitantes, profesores y jóvenes de cuatro municipios - Chaparral, Rioblanco, Ataco y Planadas – en el sur del Tolima que se han beneficiado con esta cátedra y capacitación sobre el cultivo, gestión y comercialización del café desde su inicio, hace 10 años como un programa de la Federación de Cafeteros hace más de diez años.

Alcívar Olaya Lozano tiene 18 años, está en último grado de bachillerato en el corregimiento de Bilbao, Tolima, y es uno de los participantes en Escuela y Café. Explica que “la propuesta llegó a mi colegio y me interesó mucho que fuera un programa con énfasis rural con beneficio para nuestras comunidades donde los jóvenes tuviéramos participación y al final nos convirtiéramos en propietarios de una hectárea de café”.

Para atraer e involucrar a los jóvenes en el mundo del café, además de las clases donde se explican los pasos necesarios para cultivar y comercializar este producto se ofrecen actividades extracurriculares en el centro de capacitación de la Federación, Granja Isidro Parra (ubicado en el municipio del Líbano), donde los estudiantes ponen en práctica durante una semana los conocimientos aprendidos. Además, los estudiantes de Escuela y café participan en giras técnicas, la última hecha a Caldas a visitar la granja Manuel Mejía, centro de excelencia de la Federación de cafeteros.

Gildardo Monroy, director del Comité Departamental de Cafeteros del Tolima, cuenta que este proyecto existe desde 1996, cuando nació en Caldas “porque nos dimos cuenta de que todos los niños de la zona tenían que ver con el cultivo del café y decidimos involucrarlos, a través de las instituciones educativas, en el proceso del cultivo. En Tolima, además, queremos que se convierta en una opción de relevo generacional y una alternativa de vida para los jóvenes a punto de graduarse”.

Hoy, 3.998 estudiantes y docentes han participado del proyecto y gracias al apoyo de asistentes técnicos y profesionales agrónomos, saben cómo seleccionar la semilla, garantizar su germinación, controlar las enfermedades y las plagas, y analizar la calidad del grano resultante de este proceso. En resumen, tienen no solo el conocimiento para obtener café de mayor calidad, pero también para reconocerlo y exigir un precio justo en el mercado diferenciado. La experiencia de Alcívar es prueba de eso: “hemos recibido muchas ayudas como insumos agrícolas: fumigadora de espalda, utensilios para la limpia... Además, siete estudiantes del corregimiento fuimos seleccionados para una gira tecnológica en Chinchiná, Caldas, donde aprendimos cómo es el mantenimiento, la fertilización y tecnificación del café” asegura.

Diana Pérez, ingeniera agroindustrial y profesora de la institución educativa Los Andes en el municipio de Planadas, está de acuerdo en que el proyecto es un camino nuevo y positivo para los estudiantes de la región. “Los chicos de aquí son en un 90 por ciento hijos e hijas de productores de cafeteros, y por eso estas vivencias son muy importantes para ellos. Esta es una opción para ayudarse económicamente, iniciar su propia empresa cafetera y más adelante estudiar lo que quieran”.

Según Adriana Villanueva, experta en acceso a mercados y gerente comercial de Inconexus (compañía que busca desarrollo sostenible de productos agroindustriales), la caficultura tiene que ser sostenible y en este proceso son fundamentales los jóvenes.

“Para que estos programas resulten atractivos se deben fomentar cuatro componentes esenciales: la educación, la tenencia de tierra, el tema de calidad y un enfoque de valor agregado del producto. No es que el joven caficultor tenga el pergamino, luego lo tueste y lo venda en libras. Valor agregado no necesariamente abarca toda la cadena, sino agrega el mayor valor en el punto de la cadena en el que usted está”, explica Villanueva.

Consciente de esto, el comité departamental de cafeteros, con la ayuda de Colombia Responde, implementó por primera vez en el Tolima la figura de los 500 jóvenes propietarios a quienes se les entregan insumos adicionales como bolsas, semillas, fertilizantes y distintas herramientas para producir su tierra. Así, los padres de cada estudiante donan una hectárea donde se sembrarán entre 5.000 y 6.000 árboles de café que pertenecerán a cada uno de los estudiantes. El propósito a largo plazo es que posean al menos tres hectáreas de este cultivo.

En junio de 2015, cuando finalice el programa y se invierta en su totalidad el prespuesto para los estudiantes de la región (5.427 millones de pesos), la esperanza de las instituciones participantes es que cada vez más jóvenes se contagien del entusiasmo por esta opción de vida y piensen como Alcívar Olaya Lozano, “Yo quería irme de mi pueblo, pero Escuela y Café me hizo preguntarme qué iba a hacer en otra ciudad si la oportunidad mía está en el campo y mi futuro está aquí. Este, más que un programa ha sido una familia que nos acogió y nos formó. Ahora nuestro compromiso es generar aprendizaje y un mayor arraigo y amor por lo que hacemos”. 
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