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| 5/29/2014 12:00:00 AM

Una Utopía posible

La Universidad de la Salle acaba de graduar a su primera promoción de ingenieros agrónomos campesinos. Son 40 jóvenes provenientes de las zonas más afectadas por el conflicto armado quienes volverán a sus tierras para generar proyectos productivos y cambiarle la cara a la región.

A 12 kilómetros de Yopal está Utopía. Los más de 200 ‘utopienses‘, que allí habitan se despiertan a las cinco de la mañana y se organizan por equipos. Hay mucho trabajo por hacer. Vestidos con overoles caminan hacia los cientos de hectáreas de cultivos tecnificados que están bajo su responsabilidad. Mientras algunos trabajan en la producción de abono, otros supervisan las siembras de plátano, yuca, o maracuyá, y los demás laboran en el herbario y otras tareas. Hacia las ocho de la mañana vuelven a sus habitaciones para prepararse, ir al comedor a desayunar y empezar las clases.

Son estudiantes de ingeniería agrónoma de la Universidad de la Salle. Fueron seleccionados por el rector, Carlos Gómez Restrepo, y un equipo de docentes y directivos de la institución para vivir y estudiar en el campus Utopía durante cuatro años. Allí donde el conflicto interno colombiano ha hecho más mella, en Tolima, Huila, el Putumayo, San Vicente del Caguán, Casanare, la Mojana sucreña, Caquetá, Montes de María, Chochó, Apartadó, y el Urabá Antioqueño, a esas regiones llegan a buscarlos para que hagan parte de este proyecto sui generis.

Lo indispensable: que sean bachilleres y campesinos con algún grado de contacto con los cultivos y la tierra. No importa su puntaje en las pruebas del estado; en estas regiones los niveles de formación son muy bajos. Las condiciones: deben estar dispuestos a madrugar, a trabajar todos los días en los cultivos y en labores académicas, a alejarse cuatro años de sus familias para internarse en el campus, y a regresar a sus tierras al tercer año para implementar un proyecto productivo que constituye su trabajo de grado.

La buena noticia: cada alumno debe pagar solo un salario mínimo por cada cuatrimestre, que incluye alojamiento y alimentación, el resto de su matrícula es financiada por la universidad y otras organizaciones.

Este proceso de selección, que resulta en un grupo de 60 elegidos cada año, dura entre tres y cuatro meses, y suele generar algo de suspicacia entre la población. “Comenzando el proyecto las familias decían “suena raro”, “de eso tan bueno no dan tanto” y hasta “¿no será que se los van a llevar a otro lado?””, comenta el hermano Frank Leonardo Ramos, vicerrector de Promoción y Desarrollo Humano y quien apoya los procesos de formación en liderazgo y convivencia social, un factor fundamental en Utopía.

“Somos plurales, diversos, multiétnicos, y no tenemos una educación que se responda adecuadamente a este tipo de sociedades. Hablando de modelos exitosos de educación se menciona con frecuencia a Finlandia y Corea del Sur. El éxito de esos modelos es que fueron creados para finlandeses y para coreanos. Nosotros necesitamos pensar un modelo para los colombianos y esa es la gran pregunta del asunto. ¿Qué tipo de Colombia queremos y qué tipo de educación tenemos para ese país que anhelamos?... una respuesta es Utopía”, afirma el Hermano Frank.

Utopía nace para dar respuesta a la necesidad de educar y reinventar la ruralidad agrícola, que representa el 70% de nuestro país. Los formadores de la Universidad de la Salle están convencidos de que el cambio en el campo no va a venir solamente de personas sentadas en los escritorios de la ciudad. Creen que el campesino es o debe ser capaz de transformar su propia realidad y a través de la educación, tanto académica como de formación ciudadana, le han apostado a darle las herramientas que necesita para hacerlo.

“Utopía es una Colombia chiquitica”, dice Alcides Aguilera Peña, estudiante del décimo cuatrimestre de Ingeniería Agronómica de la Salle y quien ya inició su proyecto productivo en Puerto Carreño, su tierra. “Llegan de muchos departamentos con dos objetivos: formarse como ingenieros agrónomos con la mejor educación posible, y convertirse en líderes sociales para que vayan a esas regiones y logren la transformación social, política y económica. Colombia puede reinventarse desde la agricultura.”

El grueso del proyecto es formar a estos campesinos como actores sociales activos que aporten a la transformación rural de sus regiones. “La idea es que los muchachos se gradúen y vuelvan a su región no solamente a montar una empresa o a contratarse sino que comiencen a coordinar equipos humanos y a generar procesos de desarrollo locales mucho más eficaces”, añade el vicerrector Ramos. “Entonces esa formación complementaria que es rescatar sus elementos principales de ser campesino, de darles herramientas argumentativas y de liderazgo, es parte de las responsabilidades que nosotros tenemos”.

El 12 de abril de este año, La Salle graduó con orgullo a la primera cohorte de 40 ingenieros agrónomos de Utopía. Fue una experiencia positiva y sorprendente; los proyectos productivos de los estudiantes eran rigurosos, con resultados demostrables e incluían trabajo de campo con familias y otros campesinos para enseñarles a hacer sus prácticas de siembra más eficientes. Además, demostraron excelentes niveles de matemáticas y cultura general.

A las siete de la noche acaba la jornada académica, pero es usual encontrar a los estudiantes trabajando por su cuenta en la biblioteca hasta pasadas las 11 de la noche. El éxito de este programa es que ha logrado vincular el fuerte componente práctico y experimental con un enfoque investigativo. Los ‘utopienses’, como así mismo se llaman los jóvenes que allí estudian acuden a los libros y a las clases para indagar sobre lo que vieron de madrugada en el campo y darle respuesta a los problemas que puedan tener sus cultivos y sus propios proyectos. Esto es aprender haciendo y enseñar demostrando.

Utopía “Es la reinvención de la Colombia agrícola a través del contacto con el campo y con el conocimiento”, concluye Aguilera Peña.

Algunos datos sobre Utopía:

Hay alojamientos para 350 estudiantes y una capacidad instalada para 400 personas
Biblioteca, laboratorios, comedor, auditorio
Área construida: 20 hectáreas
Monto general inversión proyectada: 33 millones de dólares
Ejecutado: 26 millones de dólares.
Hectáreas totales: 1000 hectáreas.
Parte de ellas fueron destinadas como reserva natural.
Se espera tener una construcción de 22 mil metros cuadrados.
Se han ejecutado, a la fecha, 16 mil metros cuadrados.

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