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| 5/9/2017 6:01:00 PM

“La educación estatal está sin recursos”

Semana Educación entrevistó al rector de la la Universidad de la Sabana, Obdulio Velásquez, para hablar sobre su institución, la investigación en el país y Pilo Paga.

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Semana Educación

Semana Educación (S.E.): ¿En qué está hoy en día la Universidad de la Sabana?

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Obdulio Velásquez, rector de la Universidad de la Sabana, (O.V.): El 21 de septiembre cumplimos 38 años. Hoy tenemos 9.500 estudiantes de pregrado, 48 % de estratos 1,2 y 3, y más de 3.500 están inscritos en posgrados. Contamos con cerca de 70 posgrados y 23 carreras. La Sabana acaba de recibir la renovación de la acreditación institucional de alta calidad por ocho años y eso demuestra que se está consolidando en investigación, docencia y proyección social.

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S.E.: ¿A Colombia le falta más investigación académica desde las universidades?

O.V.: El debate sobre temas de educación suele estar contaminado con discusiones presupuestales, por peleas de asignación de recursos. Es clarísimo que la educación estatal está sin recursos. Observando cualquier cifra sobre educación pública, la conclusión es que se necesitan más recursos. El Ministerio de Educación lleva años recibiendo  más presupuesto:  pasaron de 20 billones de pesos en el 2010 a 30 billones en 2016. Se ha aumentado la cobertura, que estaba en el 22 % en el 2000, y hoy estamos hablando del 55 %. Pero aún así hace falta mucho más. En ciencia y tecnología, la asignación de Colciencias es muy pequeña y la mayoría ya está comprometida.

S.E.: El tema de Ser Pilo Paga ha sido muy polémico últimamente. Muchos se han preguntado si vale la pena mantenerlo. ¿Cómo ve usted la continuidad de Pilo?

O.V.: No creo que haya dudas en que el programa transforma a los jóvenes y a sus 40.000 familias. No hay colombiano que no esté de acuerdo con la siguiente frase: el Estado debe financiar la educación de los más pobres. ¿Usted está de acuerdo en que sean libres de escoger la universidad que quieran? La libertad en una democracia no es un problema que debamos solucionar. No les podemos decir: “tú eres pobre, pero eres pilo, puedes escoger sola está universidad, no te dejo ir a la capital de la República porque tu eres de una región apartada”. En una generación esos 40.000 pilos van a pagar impuestos. El programa Ser Pilo Paga cuesta 480.000 millones de pesos: ¿Usted sabe cuánto vale un puente? ¿Cuánto vale la ampliación de siete kilómetros de la autopista de la 245? 500.000 millones de pesos. Es decir, Ser Pilo Paga es una pequeña obra de infraestructura que va a cambiar la vida de 40.000 familias. Desde luego, está la discusión de que hay que fortalecer la educación oficial y que no se está invirtiendo lo necesario.

S.E.: Pero, ¿y qué sucede con los que no son tan pilos?, ¿cómo se les garantiza educación a ellos?

O.V.: Ese es un problema de prioridades. Todos creemos que hay que darles a todos los más pobres acceso a la educación superior, pero si tienes que establecer prioridades, no resulta razonable pensar: cómo no le puedo dar a todos, entonces no le doy a ninguno. Hay colegios en Colombia abandonados que han sacado a varios pilos adelante. Es una razón de orgullo: en este colegio sacamos pilos porque tenemos una buena educación. Eso ofrece incentivos para la educación: la ilusión y la esperanza son fundamentales.Cortar esa esperanza sería terrible. Desde luego, hay cosas que yo mejoraría del programa. En las universidades públicas, cuando llegan, les cobran 1.500 pesos por ser Sisbén y en las universidades privadas, varios millones en una matrícula. No debería juzgarse a las universidades oficiales por el valor de la matrícula, sino por el costo del estudiante. Si el costo del estudiante en la universidad es de 10 millones, que el programa pague los diez millones. Eso se debe mejorar porque hay un desequilibrio: los costos de los estudiantes son iguales, más o menos, para todas las universidades, públicas o privadas. Lo que pasa es que en la privada los cobran directamente por la matrícula y en las oficiales hay financiación estatal.

S.E.:  Hace un año aseguraba que la profesión docente no se valoraba en el país. ¿Sigue pensando lo mismo? ¿Ha habido avances?

O.V.: Los avances son pocos y tímidos. Muchas universidades importantes de Colombia, que tradicionalmente no habían ofrecido las licenciaturas para formación de profesores, hoy tienen registros calificados. Pero todavía no hacen el lanzamiento del programa porque falta una consistencia en la oferta educativa: ahí viene una bomba peligrosa porque muchos de los maestros de hoy están a punto de pensionarse y no hay una generación de reemplazo. Claro, el Ministerio ha hecho esfuerzos, pero se requiere hacer una política más consistente para los programas de formación docentes. Hacerlos más atractivos.

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