12 marzo 2010

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Valle y Cauca: democracia en medio del fuego

Por Luis Ángel Murcia, corresponsal de SEMANA en Cali

ELECCIONES 2010En esta región del país hay una marcada presencia de grupos armados ilegales. Por eso la jornada electoral de este domingo será mucho más que un acto político.

Valle y Cauca: democracia en medio del fuego. Cartago, en el departamento del Valle, es una de las poblaciones más vulnerables para estas elecciones del domingo.

Cartago, en el departamento del Valle, es una de las poblaciones más vulnerables para estas elecciones del domingo.

Las elecciones de este domingo 14 de marzo son muchos más que un pulso de fuerzas políticas. En zonas como el suroccidente del país, especialmente en los departamentos del Valle y el Cauca, la democracia intentará ganarle una dura partida a grupos como la guerrilla, el paramilitarismo y los narcotra
ficantes.

La pelea no es fácil. Un informe de la Misión de Observación Electoral, MOE, conocido esta semana revela que 420 municipios, de los 1.102 municipios del país, presentan riesgo electoral por cuenta de la violencia. La guerrilla amenaza fuertemente en 17 departamentos y 144 localidades, especialmente en el oriente y sur occidente. Y las bandas criminales que surgieron después del fenómeno del paramilitarismo tienen en jaque a 173 municipios de la Costa Pacífica, Urabá, Bolívar, los Santanderes, Caquetá, Meta, Vichada y Arauca.

Semana.com puso la lupa sobre tres zonas específicas del suroccidente colombiano que padecen la crudeza del conflicto armado por cuenta de sus diversos actores. Esto fue lo que encontró.

El Cauca

“Por un lado hay presión de grupos armados ilegales y por el otro la feria de dinero”, con esta frase, una de las líderes de la comunidad del Naya resume lo que significa para esos pueblos enfrentar la contienda electoral de este domingo. Ella es una de las tantas víctimas que vio morir a su familia en 2001, cuando cien paramilitares del Bloque Calima cometieron la masacre del Naya.

A ese fantasma se suma otro: el de las elecciones. Según la mujer, que pidió la reserva de su nombre, grupos ilegales nuevamente asoman la cara para controlar al electorado, “antes de que se cayera el referendo daban la orden de que había que salir a votar por él, pero ahora la consigna es apoyar a candidatos específicos de La U”, dijo.

En esta zona, pese a las constantes amenazas de grupos como Las Águilas Negras y Los Rastrojos, ningún puesto de votación será trasladado. “No se cerrará ningún puesto de votación y por el contrario habrá un despliegue amplio de tropa”, aseguró el general Jairo Aponte, comandante de la III División del Ejército que tiene jurisdicción en Nariño, Cauca, Valle, Eje Cafetero y cuatro municipios de Chocó. En esa línea también está el general Orlando Páez, director de Seguridad Ciudadana de la Policía, quien aseguró que su institución dispuso un total de 71.685 policías para atender la jornada electoral en los 10.174 puestos de votación de todo el país.

Aunque es historia la presencia de grupos ilegales en esta zona, el oficial reconoce que en este momento la mayor concentración de operaciones antisubversivas está en el nororiente caucano. De hecho, desde el año pasado este es el nuevo escenario de guerra contra las Farc, a tal punto que en 2009 se contaron un centenar de hostigamientos que dejaron 32 muertos entre uniformados y civiles. Este año ya van 20 ataques y 3 policías muertos.

El motivo de esa guerra territorial es que el norte de Cauca es un corredor estratégico que usa la guerrilla y otras agrupaciones mafiosas para conectar el centro del país con la Costa Pacífica. En medio de esa puja se encuentran los municipios de Caloto, Toribío, Jambaló, Corinto y Morales. Álvaro Grijalva, secretario de gobierno de Cauca, precisó que, contrario al repliegue, lo que habrá en los 42 municipios del departamento, “es un acompañamiento masivo de autoridades civiles y fuerza pública”.

Pese a ese entusiasmo oficial, para las comunidades indígenas agrupadas en la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte de Cauca, Acin, el riesgo es latente, “tememos que la situación se torne compleja”, dijo Jorge Rojas, consejero de los 100.000 indígenas que habitan esa zona.

El Valle
Este departamento tiene un electorado que tiene que sobrevivir en medio de narcotráfico, guerrilla y paramilitares. Por ejemplo, esta semana las autoridades incautaron en Palmira 400 kilos de anfo y seis cilindros de diez libras listos para detonar. Se presume que el explosivo iba a ser usado para atentar contra el comando de Policía de esta ciudad.

En Buenaventura, por ejemplo, la presencia de la fuerza pública en reconocidos sectores con dominio paramilitar sirvió para que estos no se enfrentaran a células urbanas de guerrilleros que intentan recobrar sus territorios urbanos. Barrios como el Lleras, Viento Libre, La Playita y La Inmaculada, levantados sobre la miseria, “viven una tensa calma que en cualquier momento puede explotar”, dijo un dirigente comunal que pidió omitir su nombre. Reconoció que aunque no están presionando al electorado“sí hay un manejo mediático de líderes para apoyar a candidatos específicos”.

Norte del Valle
Aquellos municipios que históricamente han refugio de reconocidos narcotraficantes también peligran. Por ejemplo, los capos del cartel del Norte del Valle, Diego Montoya, alias ‘Don Diego’ (extraditado) y Wílber Varela, alias ‘Jabón’ (muerto en Venezuela) libraron durante varios años una guerra a muerte que se calcula dejó un millar de muertos. El enfrentamiento lo hicieron a través de sus mercenarios conocidos como Los Machos y Los Rastrojos, cada uno integrado por unos 500 hombres armados y entrenados para la guerra. El objetivo era controlar el mítico Cañón de Garrapatas, una zona selvática entre Valle y Chocó usada para el cultivo, procesamiento y tráfico de coca.

Ante la captura de Montoya, Los Machos cayeron en desgracia y tuvieron que ceder terreno a Los Rastrojos, quienes tras la muerte de Varela en 2008, quedaron bajo el dominio del nuevo capo del sur occidente colombiano, Luis Enrique Calle Serna, alias ‘Comba’, y su hermano Javier Antonio.

Un concejal de El Dovio, población cuna del extinto capo Iván Urdinola Grajales, dijo que si bien la situación ha mejorado, lo que predomina ahora “es la auto negación a visitar ciertas veredas por temor”. Sin embargo, un dirigente político del municipio reconoció que la presencia del Ejército es masiva por estos días y está copando todos los centros poblados rurales donde se instalarán mesas de votación.

En Cartago hace dos semanas apareció un panfleto virtual (ver foto) con el que amenazan a por los 15 personas entre políticos, líderes cívicos, periodistas y sindicalistas. Estamos recogiendo firmas para enviarlas al fiscal general y la CPI, exigiendo que se avance en las investigaciones, porque el tema no es nuevo”, dijo a SEMANA Jesús Mario Corrales, uno de los amenazados.

Aunque esta no es la primera amenaza, llama la atención los remitentes: se hacen llamar Los 12 del Patíbulo, y se proclaman como un grupo de limpieza social. Ninguna de las intimidaciones se han llevado a cabo y, según las autoridades, todo indica que lo que buscan sus autores es crear zozobra entre la población. El primer panfleto que publicaron circuló en julio de 2009 y para entonces las víctimas eran las mismas personas que hoy intimidan.
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