La encrucijada que se le creó a Rodrigo Rivera, cuando el Partido de Integración Nacional lo invitó a ser su candidato a la presidencia, fue resuelta por el propio ex congresista risaraldense.
Rivera, que desde su regreso a Colombia se había convertido en uno de los adalides de la causa reeleccionista, fue convocado por dos senadores del PIN, Samuel Arrieta y Edgar Esíndola, para que se lanzara a la presidencia a nombre de ese partido.
Pero Rivera dijo no. Aseguró que de aceptar esa invitación sería una decisión “en el camino equivocado” y que significaría un deseo “personalista”. El ex congresista y ex precandidato liberal dijo que si su nombre hacía parte de las opciones de los electores para garantizar la continuidad de las ideas de Álvaro Uribe, generaría más división y mayor confusión “cuando es indispensable la unidad (...) y cuando debemos construir pronto claridad”, dijo en una carta.
Los senadores Edgar Espíndola y Samuel Arrieta, días después de que la Corte Constitucional hundiera el referendo reeleccionista, trato de seducir a Rodrigo Rivera para que liderara las filas del PIN: “...al interior de nuestro partido después de evaluar los actuales precandidatos a la Presidencia de la República, hemos considerado que la Patria necesita de un hombre de sus calidades políticas, académicas y personales; comprometido con la democracia, la seguridad y defensa de la obra del Presidente Uribe”.
Rivera dice, en su respuesta, que va a trabajar por la unidad del uribismo, o de esa coalición de partidos que acompañaron al presidente Álvaro Uribe en sus dos gobiernos. El objetivo que se propone Rivera es conseguir que esa unidad se pudiera traducir antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales.
“Mi llamado a las fuerzas de la coalición es a mantener y consolidar la cohesión y a liderar un nuevo consenso ciudadano para mejorar el rumbo y evitar volver al pasado. Juntos podemos demostrar que el interés del país está por encima del personal o partidista y aspirar a merecer de nuestros compatriotas la misma confianza que el Presidente Uribe ha merecido durante los últimos ocho años”, señaló Rivera.
Más allá de los argumentos de su respuesta pública, la decisión de Rivera parecía previsible, sobre todo cuando la opinión pública ha puesto en tela de juicio los orígenes y la formación del PIN, un partido que se formó de Convergencia Ciudadana (cuyo fundador, Luis Alberto Gil, está detenido) y de otros movimientos como Colombia Viva, Colombia Democrática, un sector de Apertura Liberal, que también tienen a varios de sus dirigentes condenados o investigados por sus vínculos con la ilegalidad.
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JAQUELINE LARROTTA PICON