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| 10/18/2014 10:00:00 PM

“Mandé a Manzur a la porra”

Esta semana comienza la feria de arte ARTBO en Bogotá, y en ocasión de ello SEMANA habló con David Manzur, uno de los más grandes representantes de la pintura nacional, sobre su regreso a las galerías a los 85 años y sobre sus sospechas de quienes hablan de inspiración en el arte.

SEMANA: Esta semana Bogotá vivirá varios festivales de arte. Usted lleva más de medio siglo dedicado a este. ¿Con el tiempo siente que sirve de algo?

DAVID MANZUR: El arte permite testimoniar el tiempo en que se vive. Pero yo tengo el cuidado de no convertirlo en un vehículo de fácil lectura, puesto que explicar el contenido de una obra es más delicado que hablar del tema de la misma. Es algo que ni siquiera uno mismo se atreve a explicar porque muchas veces no sabe cómo hacerlo.

SEMANA: Hace poco usted volvió a las galerías con su nuevo trabajo ‘Obra Negra’. ¿Por qué regresó?

D. M.: Hace cinco años estaba en el Louvre y vi una pintura oscura que lanzaba solo un pedacito de rojo y blanco. Me quedó grabada y se me ocurrió hacer una obra negra. Pasó el tiempo y de pronto decidí, a través de dibujos, empezar a gestar y a romper moldes de un proceso que yo venía trabajando. Ese cuadrito me torturaba la cabeza.

SEMANA: Usted siempre fue escéptico ante quienes hablan de inspiración. ¿Lo sigue siendo?


D. M.: Es que la palabra inspiración es una solución fácil. Es como decir que algo bajó del cielo. Cuando vi el cuadro en París no me sentí inspirado, sino más bien desafiado a resolver algo que no entendí. Es como una tarea de carpintería: es más el trabajo que la inspiración.

SEMANA. Usted es uno de los artistas más longevos de Colombia. ¿Piensa que el arte ha cambiado?

D. M.: Hoy hay una gran cantidad de información que ha puesto al orden de cualquiera una simultaneidad de propuestas conceptuales. Y esto motiva mucho al artista. Hoy hay pintores figurativos que te dejan boquiabierto y otros tan filosóficos que ya ni siquiera recurren a lo visual y hacen esculturas de aire, o tiran basura al piso, y ya. A veces, eso es válido. Otras veces, es el invento de un avivato.

SEMANA: ¿Por qué debería ser válido tirar basura al piso?

D. M.: El arte hoy es más una idea que una expresión estética. Se acerca un momento en que la filosofía primará sobre lo visual. De eso no hay duda.

SEMANA: ¿Qué piensa de obras como la de Damien Hirst, criticadas por unos, aclamada por otros, y altamente cotizadas?

D. M.: Yo las llamaría o trataría de hablar de 'golpes publicitarios'. Hay un juego entre el humor y la realidad, pero lo que hay ahí no es la economía sino la extravagancia de la economía y la extravagancia de la abundancia. Una obra de él no me produciría lo que me produjo el humilde cuadrito ese de blanco y negro.

SEMANA: Usted, que ha viajado por todo el mundo, ¿cree que eso es indispensable para un artista?

D. M.: Ojalá viajara por todo el mundo. Pero sí me gusta ir a lugares raros. Estuve en la Antártida, por ejemplo. Pero el lugar donde mejor me he sentido en el mundo es en Barichara (Santander), donde tengo ahora mi estudio.

SEMANA: Esta exposición la trabajó junto con Felipe Achury. ¿Qué tan fácil es crear en conjunto?

D. M.: No es fácil, todavía no he podido despertar del cansancio y del trabajo que tuvimos. Pero destaco la importancia de las generaciones a las cuales yo no pertenezco, me importa mucho oír qué piensan. Felipe me ayuda mucho porque tiene un gran criterio y de pronto uno aprende de él más que de la gente de mi edad.

SEMANA: ¿Le resulta hoy más fácil pintar un cuadro que antes?

D. M.: Es curioso. Uno tiene más herramientas, pero a la vez es más severo. En cuanto a mi obra siempre siento que le falta algo, pero si no le faltara nada quizá no volvería a pintar.

SEMANA: ¿Y eso cómo lo hace sentir?

D. M.: Feliz. La obra a veces termina amarrándolo a uno. La gente dice: “Queremos a Manzur así y así”. Y yo pienso: “¡No, yo ya me aburrí de Manzur!”. Hoy me siento liberado, pero me da más trabajo pintar. ¿Por qué? Porque tengo que pensar con qué voy a sustituir a ese tipo que ya mandé a la porra.

SEMANA: Entonces, ¿Cuál Manzur es el que vemos en Obra Negra?

D. M.: Un Manzur que está casi empezando. Impredecible, que no garantiza nada.
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