Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2001/06/04 00:00

El agente Murcia Canencio

El agente Murcia Canencio

Nadie sabe si se lo devoró la selva. El pasado 24 de marzo el estado mayor del Bloque Oriental de las Farc emitió un comunicado “a los familiares y amigos del policía Edgar Bayron Murcia Canencio”, de 24 años, en el que les anunciaba que éste se había fugado del “campamento donde se encontraba retenido”. Desde ese día doña Esperanza Canencio, su madre, pasa las horas en la puerta de su humilde vivienda en Puerto Asís, Putumayo, esperando la aparición del muchacho. A su angustiosa tensión las Farc le agregaron un terrible complejo de culpa: a los otros 528 soldados y policías que mantienen en su poder se les prohíbe escribir cartas y mensajes a sus familiares en “castigo” por la fuga. El joven, llevado el 12 de julio de 1999 durante la toma de Puerto Rico, Meta, escapó a un territorio que las Farc describieron en el comunicado como “una región cruzada por ríos caudalosos y plagada de serpientes, fieras, paramilitares y peligros para el ser humano, que es muy difícil salir con vida”. Los familiares de este joven que estudió bachillerato y que se hizo policía porque, según su madre, era la única salida digna en medio de su pobreza, esperan que pueda vencer la selva. Es difícil sin “abrigo y comida”, advirtió la organización insurgente en el comunicado. Doña Esperanza tiene fe en que haya sobrevivido y pide que si las Farc lo volvieron a coger lo perdonen: “El no quiso ofenderlos, seguramente por la desesperación le dio por buscar la libertad”, explica.

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