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| 3/1/2002 12:00:00 AM

“El país debe aprender a leer la realidad”

Adelaida Nieto, directora de Cerlalc, habla del verdadero alcance de los libros en tiempos de convulsión.

SEMANA ¿Cuál es el objetivo que la motivó, como directora de Cerlalc, a reunir esta semana en Cartagena a expertos de Iberoamérica en la industria editorial?

Adelaida Nieto: Plantear una política pública que mejore las condiciones del mercado editorial, la distribución y las posibilidades de acceso al libro.

SEMANA ¿Cómo ve las encuestas que concluyen que en Colombia se lee poco?

A.N.: El problema no es ese. Hay gente que lee mucho pero eso no la hace una mejor persona. El país debe aprender a leer la realidad. No sólo se lee a Shakespeare. Se leen noticias, lo que dicen los otros... Si aprendo a leer al otro aprendo a entenderlo y se me bajan los niveles de violencia e intolerancia. Si relacionamos lo anterior con lo que nos pasa ahí sí se deduce que Colombia no es un país lector.

SEMANA: ¿Cómo explica el divorcio entre la cultura y las personas?

A.N.: Las relaciones económicas relegaron las relaciones afectivas y culturales a un segundo plano. Cuando se dice que alguien es rico se piensa en dinero, no en su riqueza cultural o afectiva.

SEMANA: Además, la cultura en Colombia es elitista.

A.N.: No necesariamente. La gente de estrato 6 no siempre tiene un estrato 6 cultural. En cambio, es muy frecuente encontrar personas de estratos 1 y 2 que son multimillonarias en cuanto a su capacidad para generar cultura.

SEMANA: ¿Qué tan prioritario es un libro en un país convulsionado?

A.N.: En zonas de desastre y conflicto un libro es fundamental. Los organismos de socorro proveen carpas, alimentos y medicina. Pero —me consta porque lo vivimos en el Eje Cafetero— los libros son indispensables para aliviar la sensación de incertidumbre. Alrededor de la lectura los damnificados generan lazos muy fuertes de solidaridad y de comunidad.

SEMANA: ¿Cómo llevarles el amor por los libros a los marginados?

A.N.: Odio hablar de comunidades marginadas. ¿Acaso no somos más marginados los que estamos en el Parque de la 93 desconectados de la realidad de la mayoría de los colombianos? Prefiero hablar de comunidades en transición. Uno no es pobre, está pobre. Uno no es desplazado, está desplazado. Pero como la sociedad les cierra alternativas queda la sensación de que esa transición es irreversible y no tiene salida.
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