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| 1/24/2015 12:00:00 AM

¡El rey ha muerto! ¿Viva el rey?

Si alguna vez hubo dudas del poder del recién fallecido rey de Arabia Saudita, Abdalá Bin Abdelaziz al Saud, quedaron zanjadas tras su muerte.

El monarca nacido entre 1923 y 1924, cuya edad exacta nunca se conoció, había sido internado en un hospital de Riad el 31 de diciembre a causa de una neumonía. Tras su deceso, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lo declaró un “hombre valiente y sincero” con quien tenía “una amistad real y cálida”. La alemana Angela Merkel dijo que había sido “un político equilibrado”, y el ruso Vladimir Putin lo llamó “sabio y coherente”. Los gobernantes de Baréin y Jordania declararon luto nacional de 40 días.

Que un rey árabe pudiera congregar a líderes tan distintos tiene explicaciones. Dicen que era devoto a las costumbres, pero abierto a las reformas. Tras su llegada al poder en 2005 tomó decisiones criticadas por figuras del islam como la de abrir, en 2009, una universidad para hombres y mujeres y nombrar, en 2013, a mujeres en la Asamblea Consultiva. Así gobernó una nación rica e influyente, hoy por hoy aliada clave de diversos países, mayor exportadora de petróleo del mundo y sede de dos de los lugares más sagrados del islam: Meca y Medina.

Pero su muerte también revivió las críticas. Expertos recuerdan el peso de la ley islámica en ese país. La homosexualidad es castigada con la muerte y decapitaciones, lapidaciones y amputaciones aún se llevan a cabo en plazas públicas. En los primeros días de 2015, un verdugo le cortó con dos espadas la cabeza a una mujer acusada de asesinato. Poco después, un bloguero crítico fue condenado a diez años de cárcel y 1.000 latigazos. El mismo día del deceso de Abdalá el popular medio alternativo Middle East Eye comparó los castigos del hoy odiado Estado Islámico con los de Arabia Saudita y concluyó que son casi iguales.

A Abdalá lo sucede ahora su medio hermano Salman, un hombre de 79 años que habló por solo tres minutos en su posesión y así alimentó los rumores de que sufre de demencia. En esas condiciones, deberá enfrentar la actual crisis del petróleo y confrontar las amenazas de sus enemigos en Irán y el grupo terrorista Al Qaeda.
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