Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/07/29 00:00

En descenso

Tras un escándalo de doping de marca mayor, que descalificó a varias de las principales figuras, se suponía que esta edición del Tour de Francia sería la más libre de dopaje de la historia. Pero resultó ser el más sucio, pues poco después de coronarse campeón, el norteamericano Floyd Landis (foto) cayó en desgracia. De nada le valió haber protagonizado una de las actuaciones más heroicas cuando, en la etapa 17, en los Alpes, ganó con una ventaja de 10 minutos. El jueves se supo que había dado altos niveles de testosterona en la sangre, pero el estadounidense de 31 años negó haberse dopado. Sin embargo, su futuro no parece muy alentador. Su equipo, el Phonak, advirtió que de comprobarse el dopaje, sería expulsado. Además, se le prohibiría participar durante dos años y perdería el título de campeón del Tour. El resultado de la segunda muestra será dado a conocer en los próximos días.

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