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| 10/15/2016 12:00:00 AM

El otro Moreno Ocampo

SEMANA habló con Francisco Moreno Ocampo, hijo del exfiscal de la Corte Penal Internacional Luis Moreno Ocampo y acompañante del gurú Rav Shankar en el trabajo de meditación que hicieron las Farc en La Habana

Su padre persiguió a criminales de guerra por años. ¿Usted cómo terminó de guía espiritual?

Entre mi padre y yo hay visiones complementarias. También él es cercano a Ravi Shankar y su explicación de los tres tipos de paz. Entonces mi padre sabe que él, cuando fue fiscal y aún hoy, trabaja por la paz de los Estados.

Explique eso de las tres paces.

Son la paz individual, la paz en las comunidades y la paz entre los Estados. En Siria sería difícil exigir la paz interna en medio de las bombas. Pero digamos que en Noruega una persona se suicida porque no tiene paz interna. Un ejemplo de falta de paz entre las comunidades podría ser Estados Unidos.

Usted vive en Colombia. ¿Habla con su papá de la situación del país?

Mi padre es optimista y cree que, más allá del plebiscito, ustedes resolverán esto. Deben seguir presionado y exigiendo paz.

El plebiscito dejó al país polarizado en lo emocional. ¿Qué dice esto sobre la sociedad?

Colombia está dividida en tres porque 60 por ciento de la población no salió a votar. Y esa apatía, así como el miedo, el enojo y la rabia de quienes votaron por el No, debe ocuparnos. El verdadero plebiscito está en la mente de los colombianos. A ustedes les hace falta mucho encuentro.

¿A qué se refiere con “encuentro”?

A que Colombia está desconectada. Quiero decir que esas tres Colombias que se evidenciaron en el plebiscito hoy no se encuentran.

¿Cómo cambiarlo?

Miremos lo ocurrido entre los familiares de los diputados del Valle y las Farc. Los primeros tenían miedo y rabia. No podían dormir, ni comer. Pero, tras decirse de todo en la reunión, de repente se dio una conexión: una oración de paz, y todos se agarraron de las manos. A esos reencuentros me refiero.

¿Cree en la depresión o los estados emocionales colectivos?

Los humanos tenemos neuronas ‘espejo’ que replican las emociones de los demás. El llanto y la angustia tienen un efecto contagioso. Pero también la alegría y la esperanza. Hay que transformar lo negativo en actitudes positivas, y multiplicarlas. Es lo que aprendieron los miembros de las Farc.

¿Qué opina del ejercicio de dialogar entre los líderes del No y el gobierno?

La depresión de la sociedad colombiana surge de expectativas no cumplidas. Pero hay que entender que la decepción es una construcción mental y que es posible convertirla en algo positivo. En ese sentido, y considerando que aquí suelen predominar los odios, el diálogo es positivo.

¿Por qué dice que los odios predominan?

El odio es un sufrimiento que no se ve, y esto desgraciadamente sucede con algunos líderes políticos. La mejor manera de soltar el odio es sentir compasión y ponerse en los zapatos del otro.

¿Qué puede hacer Colombia para ser feliz?

Yo siempre recomiendo hacer listas de lo que hay que soltar. Ravi Shankar dice que la violencia comienza cuando la comunicación se corta. Y esta se corta cuando rechazas al otro. Entonces hay que sacar el rechazo de nuestra mente: soltar los estereotipos, dejar de juzgar a los demás, abandonar el sectarismo, y más bien conectarse profundamente con valores humanos y espirituales.

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