Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1990/05/14 00:00

"GAVIRIA NO QUIERE ASUMIR COMROMISOS"

"GAVIRIA NO QUIERE ASUMIR COMROMISOS"

SEMANA: ¿Cómo analiza usted la situación que afronta el gobierno con la reanudación de las amenazas de terrorismo por parte del narcotráfico?
LLOREDA: La situación que vivimos es el resultado de hechos anteriores que no se pueden eludir. A raíz del asesinato del doctor Galán entramos en una guerra que el gobierno se vio obligado a afrontar en función de la defensa de las instituciones que estaban amenazadas. La evolución del conflicto llego a un punto en enero en que hubo la oportunidad de darle respuesta al comunicado de "Los Extraditables". El gobierno ha debido aprovechar esa coyuntura para fijar las condiciones bajo las cuales se habia podido producir la rendición de los autores de los crimenes, el desmantelamiento de las organizaciones delictivas del narcotráfico y la indemnización de las victimas del terrorismo. Eso no se hizo. La verdad es que a cambio de la liberación de unas personas secuestradas, algunas de ellas muy cercanas al alto gobierno, se vivio un armisticio de varias semanas durante el cual los colombianos suponian que se estaban concretando los terminos de una solución al problema. La sorpresa fue que los contactos de la Casa de Nariño eran para resolver una situación particular. Yo crea que eso explica el estado de agresividad que se ha revivido. Ahora no se sabe si el tiempo se agoto y si las actuales circunstancias hacen evidente que no existe voluntad de los narcotraficantes de entrar por el camino de la rendición.

S.: Su análisis deja la sensación de que se ha llegado a un punto de no retorno en las relaciones con los narcoterroristas...

R.LI.: En estas cosas uno nunca sabe cuál es el punto de no retorno.
Quizas el hecho de que se haya desactivado la bomba gigante que estaba colocada en el norte de Bogotá permita pensar que todavía se puede hacer algo. Si hubiera estallado no cabe duda de que estariamos enfrentados a una guerra sin regreso.

S.: ¿Usted cree en las encuestas que arrojan un bajo indice de credibilidaa de la ciudadanía en relación con los narcotraficantes?
R.LL: Creo que en este momento todos los colombianos dudamos de la seriedad de los interlocutores. No solamente en relación con los narcotraficantes. Con la guerrilla pasa exactamente igual. La gente pide dialogo, pero no cree en los interlocutores.

Sabemos que no estamos tratando propiamente con Juan Pablo II.

S.: Pasando a otro tema, ¿que implicaciones tiene para su candidatura el lanzamiento de Alvaro Gómez?
R.LL: Al interior del Partido Social Conservador la decisión del doctor Gómez ha producido una reacción negativa, porque la entienden como una decision personal y no institucional que afecta las posibilidades del partido en la contienda presidencial.
Hay, por supuesto, unas diferencias basicas entre mi posición y la de él. Yo no soy dueño de esta candidatura.
Yo recibí un mandato estatutario para representar a la colectividad en una contienda presidencial. Por tanto, yo no soy el fruto de una decisi6n individual, sino colectiva.

S.: Pero en la convención que lo escogio a usted le faltaba una parte del partido...

R.LL: Si, pero todo se cumplio dentro del marco estatutario porque habia una representación suficiente.
Yo gane la candidatura a voto limpio.
El doctor Gómez lo que ha hecho es rebelarse contra algo que, en su momento, le sirvio a el para ser candidato en dos oportunidades: la convención que lo escogio y que todos acompañamos.

S.: ¿No cree que usted esta pagando el pato de que su partido no haya aceptado su propuesta de someter la candidatura a una consulta popular como lo hizo el liberalismo?
R.LL: Si, porque no tiene sentido que el doctor Gómez, resuelva a última hora definir en la elección presidencial una situación interna que debio definirse el 11 de marzo. Su actitud es extemporánea. Yo, sin embargo, sigo siendo optimista. Ahora hay una opinión independiente que se fija en las alternativas con un criterio mas libre. Eso puede, en un momento dado, polarizar la elección presidencial:
de un lado quienes estan a favor del doctor Gaviria, que está muy identificado con el actual gobierno y que seria una especie de prorroga del mandato al partido que ha gobernado en los últimos cuatro años; y de otra parte, quienes tienen la opción de acompañarme a mi porque no estan conformes con lo que ha venido ocurriendo en el país.

S.: Usted señala a su Javor una opinión independiente, pero en muchas de las encuestas de opinion Gómez lo supera...

R.LI.: Al contrario. Las encuestas que yo tengo, no de ahora sino de hace varios meses, indican una preferencia muy amplia de la opinión cuando se ponen a competir el nombre del doctor Gómez y el mio. Si yo hubiera visto el fenomeno contrario. no habria insistido en mi candidatura. El doctor Gómez es una figura conocida, pero siempre ha representado una minoria dentro del conservatismo. Y quizas esa fue la razón por la cual no se enfrentó a mi en una consulta popular.

S.: ¿Como afecta esta división las futuras relaciones entre el social conservatismo y un eventual gobierno liberal? ¿ Quién va a actuar en nombre de su partido para la participación adecuada y equitativa que la Constitución le otorga al segundo partido en votos?
R.LI.: No me cabe duda de que si se cumple el supuesto del triunfo del doctor Gaviria en las elecciones, la fuerza mayoritaria distinta de la del Partido Liberal sera la que yo represento. Ya hay un reflejo de esta situación en la composición parlamentaria. Con un total de 107 parlamentarios conservadores, hay 80 vinculados a mi candidatura. En tal caso el doctor Gaviria tendría que ofrecer la participación al Partido Social Conservador.

S..: Y en caso de ganar usted, ¿le daría cuota al alvarismo?
R.LI.: Por supuesto. Al alvarismo y a otras fuerzas que puedan contribuir a la tarea de reconstrucción nacional. En las actuales circunstancias no podemos darnos el lujo de hacer gobiernos partidistas. Yo tengo esto claro. En cambio, las declaraciones del doctor Gaviria en este campo han sido deliberadamente vagas. El no quiere asumir compromisos.

5.: ¿No cree que Gómez lo que busca es una cuota de poder en el gobierno liberal?
R.LI.: Eso significaría que el Acuerdo sobre lo Fundamental no sería un programa para redimir al país, sino para buscar puestos. Pero yo no me atrevo a hacer esa afirmación.

5.: Lo que se dice por ahí es que el alvarismo tiene dos formas de morir:
una indigna, sumandose a la corriente mayoritaria y corriendo el riesgo de no oler el poder por cuenta de Pastrana, y otra digna, dando la pelea, aunque haya el riesgo de perderla...

R.LI.: Concebir la política como un ejercicio de desesperación no es lo mas aconsejable. Yo sería partidario de que ante el próximo gobierno se produzca una decisión colectiva. Es decir, si gana el doctor Gaviria, decidir si se colabora o no. Pero el partido integrado.

5.: ¿Le atribuye usted alguna responsabilidad en esta división al manejo casi imperial que ha hecho el doctor Pastrana de su partido?
R.LI.: Ha habido errores y omisiones. Pero lo que uno percibe en la gente es la inconformidad frente a la realidad de unos dirigentes políticos muy respetables que no han lograrlo un entendimiento para unir las fuerzas del partido. A mi me preocupa que no haya unos gestos de grandeza que hagan del partido una alternativa de gobierno que se esta necesitando.

S.: Usted que se ha comprometido con la Constituyente, ¿que contenido le daría?
R.Ll.: Sin duda la justicia es el punto numero uno. Propongo el 5% de los impuestos nacionales para la justicia que hoy tiene alrededor del 2.7%. Los jueces sin rostro, anónimos, para delitos de secuestro, narcotrafico, terrorismo, que puedan mantener secreta su identidad, asumir el conocimiento de esos delitos y juzgarlos sin riesgos personales. Y, ademas, instrumentos de emergencia para el Estado con el fin de que en situaciones graves de orden público pueda transferir a la justicia militar ciertos delitos. El segundo gran tema es el de la limpieza de la política:
prohibir la reelección indefinida de los congresistas, sustituir los auxilios parlamentarios por proyectos especificos de desarrollo regional, incompatibilidades de los congresistas, perdida de la curul por fraude o compra de votos. Y un tercer punto, que seria la circunscripción nacional para pequeños partidos y grupos de alzados en armas que se reincorporen a la vida civil.

S.: ¿Cuáles serían las formulas para convocar la Constituyente?
R.LI.: Yo propongo un plebiscito y una Constituyente que se derive de ese plebiscito. Lo que hubo el 11 de marzo fue una expresión clara de la opinión pública en el sentido de que habia que recurrir a una formula extraordinaria por fuera del Congreso para hacer los ajustes que el país necesita.

S.: ¿Cómo piensa que debe integrarse esa Constituyente?
R.LI.: Primero, no pueden ser constituyentes los políticos activos, o sea, ni los congresistas actuales ni los que acaban de ser elegidos el 11 de marzo; ni quienes resulten elegidos a la Constituyente podrían aspirar al Congreso para el período 1994-1998.
Segundo, los constituyentes deben elegirse por votación popular, pero no en circunscripciones departamentales, como se hace actualmente, sino en una circunscripción nacional para que, sumadas sus fuerzas en todo el país, tengan oportunidad de ser elegidos los voceros de los partidos pequeños, las organizaciones cívicas los gremios, las minorías.

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