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| 9/1/2012 12:00:00 AM

Gerardo Arango Puerta

"El Padre Gerardo era un gran ser humano y siempre estaba de buen humor", dice Pablo Quintero, quien por cuatro años trabajó muy de cerca con él en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

“El Padre Gerardo era un gran ser humano y siempre estaba de buen humor”, dice Pablo Quintero, quien por cuatro años trabajó muy de cerca con él en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Gerardo Arango nació en Yarumal (Antioquia) el 3 de octubre de 1935 y sus 76 años de vida estuvieron colmados de enormes éxitos, que nunca fueron obstáculo para que conservara su sencillez y amabilidad. Prueba de ello es que en sus exequias la mayoría de los asistentes fueron los vigilantes, jardineros y personas de servicios generales, con los que le gustaba conversar y pasar parte de su tiempo, recuerda Quintero. Arango fue rector de la Javeriana entre 1989 y 1998 y la impulsó para que pocos años después alcanzara la acreditación institucional de alta calidad. Su labor lo llevó a una destacada participación en el Centro Interamericano de Desarrollo (Cinda), y en la Conferencia Mundial sobre Educación Superior que organizó Unesco. Además de su papel como rector, el padre Arango realizó una obra memorable como director del Hospital Universitario San Ignacio y como vicerrector administrativo de la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma. En los últimos años ocupó la rectoría del Colegio San Pedro Claver en Bucaramanga y hasta el momento de su muerte fue el rector del Colegio San Francisco Javier de Pasto. El padre Arango, fallecido el 22 de agosto mientras le practicaban un procedimiento quirúrgico, es recordado por sus más cercanos como un hombre excepcional. “Fue amigo de poderosos y desvalidos, trataba por igual a grandes y pequeños, de todos se hacía querer. Fue un líder nato y trabajador incansable que amó profundamente a su país y le hizo mucho bien”, afirma Carlos Julio Cuartas, su amigo y compañero de la Javeriana.
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