Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/01/15 00:00

Guillermo Martinezguerra

A sus 63 años de edad sigue siendo un hombre polifacético. Goza de una vitalidad especial que le permite en las mañanas subir en bicicleta hasta Patios

Guillermo Martinezguerra

A sus 63 años de edad sigue siendo un hombre polifacético. Goza de una vitalidad especial que le permite en las mañanas subir en bicicleta hasta Patios, uno de los límites de Bogotá; luego departir con sus tres hijos, seguir en la restauración de su Partido Arena (Alianza de Reservas Nacionales y Acción Cívica), dar recitales de boleros, actuar y luego, en la noche, dormir con placidez, como es su vieja costumbre, dentro de un ataúd.

Así son las jornadas de Guillermo Martinezguerra, quien cuando era representante a la Cámara por Bogotá (períodos 91-94 y 94-98) hizo una proposición para acabar con la participación internacional de los deportistas colombianos como consecuencia de su pobre actuación en los Olímpicos de Atlanta. Posteriormente fue más allá al hacer una huelga de hambre para pedir transparencia a los integrantes de la comisión de acusaciones que juzgaba al entonces presidente Samper. Sin embargo lo que al país le impresionó fue conocer los hábitos que practicaba en su casa, un verdadero espacio dedicado al misticismo. Allí medita y duerme en su ataúd: “Porque esta es una buena forma de familiarizarse con las energías negativas que si bien no se pueden eliminar sí es posible reducirlas al mínimo para hacer la vida más sana”, dice. n

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