Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1998/11/09 00:00

INMORALIDAD Y PRESIDENCIA

Elisabeth De Moss, ex asesora del republicano Jesse Helms, sostiene que Clinton y Samper representan la degeneración de la sociedad moderna.

INMORALIDAD Y PRESIDENCIA

Tanto Bill Clinton como Ernesto Samper son producto de la generación egoísta del amor libre y del lema "vivir y dejar vivir". Dicha generación enarbolaba como valor supremo en la vida la 'tolerancia', incorrectamente definida como el deber de dejar que cada uno hicieraaquellas cosas que le parecieran 'correctas'. Si en su concepto la cocaínaestá 'bien', entonces nadie tiene el 'derecho' de negarle el consumo de un solo gramo. En Estados Unidos esta filosofía se enseña en muchas materias en colegios y universidades bajo el rótulo de 'ética situacional'. En la actualidad está implícita en los currículos de muchas materias.
Desde el punto de vista lógico el relativismo moral es inconsistente porque en algún punto su 'libertad' le llevará a invadir los predios de algún familiar o algún vecino y viceversa. ("No existen valores absolutos" es también una afirmación que se contradice a sí misma porque niega los absolutos pero a la vez constituye una afirmación absoluta). ¿Qué pasa si la mujer que su vecino desea resulta ser su esposa? ¿Qué ocurre si usted, que está necesitando socios para su nueva empresa, recibe una interesante propuesta de posibles socios mayoritarios que parecen ser narcotraficantes? ¿Qué haría usted como propietario de una petrolera si llegaran rebeldes armados exigiéndole dinero a cambio de no volarle el oleoducto? ¿Les daría plata para salvar su medio de generación de ingresos a sabiendas de que su dinero iría a impulsar la influencia de los rebeldes, incrementando la inestabilidad y la violencia?
En cada uno de los casos mencionados, aquello que favorece a unos desfavorece a otros. ¿Cuál de las dos 'morales' es 'correcta'? Existe una norma moral objetiva que no cambia en función de los caprichos de la sociedad o de uno mismo. Si la 'moralidad' particular de cada uno es relevante y no existe un código moral objetivo que sea superior a los particulares, entonces reformadores éticos tales como William Wilberforce (quien luchó para abolir la esclavitud en Inglaterra), Lincoln y Gandhi resultarán ser, o bien inmorales o bien personajes irrelevantes. Si admiramos a esos reformadores, usualmente sólo después de muertos, ello indica que existe un código moral superior que frecuentemente no cumplimos. Esta ley superior fue entregada a los hombres en los 10 mandamientos y resumida por Jesús cuando dijo "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente" y "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22: 34-40). Si uno practica el amor a Dios y al prójimo, evita mentir, engañar, cometer adulterio y defraudar por reverencia hacia Dios y por respeto al vecino.
Cuando el presidente Clinton fue acusado de haber tenido un affaire con una joven pasante de la Casa Blanca (usualmente las pasantes no tienen ningún contacto con el presidente), él lo negó con vehemencia en público y bajo juramento, hasta que se presentaron pruebas (incluyendo rastros de ADN). En ese momento sus amigos dijeron "eso le pasa a cualquiera" y él presentó unas 'disculpas' que consistieron en una diatriba contra el fiscal independiente y sus 'enemigos políticos'. El fiscal independiente es un cargo creado por un Congreso controlado por demócratas y que es elegido por el secretario de Justicia del presidente (actualmente Janet Reno). El mandato del fiscal fue fortalecido por otro Congreso de mayoría demócrata, siempre con la oposición de los republicanos.
La excusa "todo el mundo tiene relaciones extraconyugales y miente al respecto" insinúa que el presidente no debería ser responsabilizado porque las aventurillas y el perjurio son, supuestamente, lugares comunes. No obstante un general del ejército de Estados Unidos perdió recientemente la oportunidad de ser nombrado comandante del estado mayor conjunto porque tuvo un affaire hace años con una subordinada. Y una piloto de la Fuerza Aérea fue dada de baja del servicio activo sin honores por el mismo 'delito'.
Muchos congresistas colombianos formulan en privado las mismas excusas por haber aceptado dineros sucios en sus campañas. "Toda campaña involucra de algún modo dineros sucios; las campañas son costosas y solamente los narcotraficantes pueden contribuir con grandes sumas", dicen. ¿Es que realmente piensan que las leyes deben ser derogadas cuando hay un número suficiente de personas que no las cumplen? (...) O, en un caso más extremo, ¿pueden las Farc masacrar civiles libremente de ahora en adelante sobre la base de que el Khmer Rojo en Camboya, las tropas de Mao en los años anteriores a 1949 y muchos otros grupos rebeldes han hecho lo propio en su momento?
Un segundo argumento, avanzado explícitamente por Clinton e implícitamente por Samper, es que la conducta inmoral de la persona, sea dicha conducta el adulterio, la promiscuidad y el perjurio o la corrupción por el narcotráfico, no afecta su conducta pública. El argumento es que un hombre inmoral puede ser un buen presidente en el ámbito económico o social.
El rey Salomón advirtió que "el rey con la justicia afianza la tierra, pero el hombre que acepta soborno la destruye" (Proverbios 29:4). La estabilidad de toda una nación puede ser destruida a través de un acto inmoral ejecutado por uno de sus líderes. (...) Primero que nada, aquél que es deshonesto en las pequeñas cosas será deshonesto en las grandes también. La carrera política de Samper no comenzó con una contribución ilegal de seis millones de dólares para la campaña. En la mayoría de los casos la corrupción comienza en pequeña escala y va creciendo como un cáncer, infectando y destruyendo gradualmente las células saludables. (...) Tal como lo descubrió Macbeth, cada pecado es más fácil que el anterior.
Ese tipo de acciones también compromete a un líder, confunde su juicio e incluso lo hace vulnerable al chantaje. ¿Qué pasa si, como lo indican algunos informes, Clinton estuvo discutiendo opciones de política acerca de Bosnia por teléfono con miembros del Congreso en frente a la señorita Lewinsky? Pudo haber puesto en peligro políticas nacionales o internacionales por divulgarlas a una empleada inexperta que no contaba con autorizaciones de seguridad de alto nivel. ¿Qué pasa si una potencia extranjera decidiera utilizar esa debilidad para comprometer al presidente e incidir en las decisiones de política internacional estadounidense? (... ) ¿Qué pasa si la guerrilla o los narcotraficantes se aprovechan otra vez de la ambición de otro presidente hambriento de poder para comprar el gobierno de Colombia? Una de las razones por las cuales el gobierno colombiano se encuentra en una posición tan endeble para las negociaciones frente a la guerrilla se debe precisamente a la impotencia y a la putrefacción del gobierno de Samper, el cual le permitió a ésta crecer, enriquecerse y consolidar su poder.
Los líderes deben guiar con el ejemplo. ¿Cómo puede un presidente promiscuo decirle a los adolescentes que eviten tener bebés? ¿O enviar soldados a sacrificar sus vidas en países lejanos cuando evadió el servicio militar? ¿Cómo puede combatir la corrupción un presidente que recibió narcodineros?(...) Se ha argumentado que los presidentes tienen derecho a su privacidad, incluyendo asuntos de promiscuidad sexual, los cuales no afectan la política nacional.(...) .
Los hombres y las mujeres que aspiran a cargos públicos renuncian a su 'derecho a la privacidad' porque le están pidiendo a los votantes que confíen totalmente en ellos: para gastar los dineros de los impuestos, para proteger a los ciudadanos de los criminales y de las amenazas externas, e incluso para enviar a sus hijos al extranjero a pelear y quizás a morir.
Los líderes, por consiguiente, son juzgados con mayor exigencia porque están solicitando mayor poder, y éste solamente llega acompañado de mayor escrutinio y mayores responsabilidades. Cuando un vagabundo roba se le envía a la cárcel por poco tiempo. Cuando un juez o un miembro del Congreso roban arruinan su carrera. (...) ¿Cómo puede un líder sin fuerza moral, virtud ni carácter inspirar a los ciudadanos para que se sacrifiquen por el bien común?Samper y Clinton no son los únicos líderes mundiales que tienen rabo de paja. La inmoralidad del presidente Yeltsin _que va desde la ebriedad habitual hasta supuestas ayudas a los amigos para que adquieran empresas públicas a bajo precio en las privatizaciones y luego las saqueen_ ha conducido a Rusia al borde del abismo. Hace años posiblemente muchos rusos dijeron que su inmoralidad no lo descalificaba para aspirar a cargos públicos. Aun en la actualidad tal vez muchos no ven la relación entre sus fallas personales y públicas. Sin embargo es cierto que quien es capaz de engañar un poquito es capaz de engañar mucho. Aquel que es inmoral e indisciplinado en las cosas pequeñas lo será también en las grandes. El mundo está lleno de líderes moralmente débiles que siguen demostrando que el hombre no es bueno por naturaleza y que sin un fuerte respeto por Dios y los demás y un arraigado temor a la justicia todos sucumben a sus peores instintos.
La principal razón por la cual el sistema norteamericano ha trabajado tan bien radica en que se construyó sobre la creencia de que el hombre es pecador y que el gobierno debe tener controles que lo conduzcan a hacer lo correcto. Esperamos que los miembros del Congreso y los jueces actúen con base en los principios legales, la verdad y la justicia y no a partir de la opinión popular, que es cambiante y yerra con frecuencia. (Treinta y un millones de personas fueron masacradas por Stalin mientras la opinión pública permanecía casi en silencio y los periodistas e intelectuales occidentales lo alababan y lo aplaudían.) (...)
En la Biblia Dios dijo que aquellos que se denominaban a sí mismos su pueblo "confían en palabras engañosas que no aprovechan, para robar, matar, cometer adulterio, jurar falsamente... ¿Vendrán luego y se pondrán delante de mí en esta casa, que es llamada por mi nombre, y dirán: 'Ya estamos salvos' para luego seguir diciendo todas estas abominaciones?" (Jeremías 7:8-10).
El arrepentimiento no es asunto de meras palabras, aunque puede involucrar una disculpa verbal. Consiste más bien en alejarse de lo malo que se hizo, orientándose hacia el bien, rechazando el mal. Restitución tanto como sea posible será dada a todos y cada uno de quienes han sido perjudicados, si uno está verdaderamente arrepentido, y uno hará todos los esfuerzos necesarios para que no se repita la acción indebida.
Clinton y Samper no son aberraciones. Son tristes reflejos de nuestro carácter nacional y por ellos, antes de que podamos limpiar la arena política, debemos limpiarnos nosotros mismos. En el momento nuestros esfuerzos parecían enfocados hacia resolver todos los vergonzosos problemas que estos hombres nos han traído, ya sea una economía en recesión, una crisis constitucional o una humillante imagen internacional. Este enfoque, sin embargo, se concentra en las manifestaciones externas y no en la raíz de nuestros problemas, que no es otra que el deterioro moral a lo largo y ancho de la sociedad, reflejado en aquellos que elegimos para que nos gobiernen. Hasta que no enfrentemos este tema, nuestros esfuerzos equivalen a limpiar las sillas en la cubierta del Titanic.
Reemplazar a estos líderes con otros más pulidos, o incluso más honestos, no curará el deterioro moral que claramente se observa en la ilegalidad prevalente, la promiscuidad y el desprecio a la autoridad que caracteriza a nuestros países hoy. (No importa qué tan hermoso sea el ataúd, sigue estando lleno de materia en descomposición y huesos sin vida.) Primero tenemos que buscar y promover la verdad, honestidad y justicia en nuestros hogares, negocios, relaciones y comunidades. Solamente entonces elegiremos líderes honorables y altivos que sean un reflejo de la nueva sociedad en la que nos hemos convertido.

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