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| 4/7/2003 12:00:00 AM

Jairo Antonio, el torero

Durante estos dIas la ciudad española de Sevilla se viste de gala para celebrar su famosa Feria de Abril: las mujeres lucen sus trajes típicos, flores rojas en el pelo; los hombres, camisa blanca y vestido negro, se baila flamenco, se toma manzanilla y se va a toros a la plaza de La Maestranza. La misma donde hace 25 años el torero colombiano Jairo Antonio Castro toreó, triunfó y enamoró a una hermosa mujer sevillana de nombre Purificación Centeno, con quien se casó y tuvo dos hijos: Jairo y Juan. El, junto a El Puno, Pepe Cáceres y Jorge Herrera, le abrió el camino del arte de Cúchares en la Madre Patria a los diestros nacionales. Al volver a Colombia también mostró su arte: por tres veces obtuvo el trofeo la Catedral de Manizales. Sin embargo los tiempos de gloria pasaron. Se separó y dejó a sus hijos en España, donde estudian sus carreras profesionales. Volvió a Bogotá, donde tiene una papelería que le da su sustento. De vez en cuando va a corridas de pueblo pero jamás volvió a la Santamaría: "Es difícil aceptar la soledad, el olvido. Por eso me concentro en mantener mi negocio", dice. Sin embargo, confiesa que en el mes de abril le da nostalgia de volver a respirar el olor de azahar de la Sevilla donde triunfó.
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