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Periodista, politico, polémico, tres palabras que hicieron famoso nacionalmente a este hombre que emigró de Cuba tras la revolución. Hoy, a los 77 años, tiene un grave problema y una enorme ilusión. Su dificultad está en la inminente posibilidad de quedar ciego. Su sueño pasa por regresar a la isla que lo vio nacer para volver a pasear por el malecón y recorrer las calles de una ciudad que apenas imagina pero de la que quiere tener la imagen real antes de morirse.

Sigue siendo muy popular en Cali. Desde hace 40 años los ciudadanos escuchan sus comentarios y leen los habituales escritos de un hombre que dice que es feliz porque es un cronista popular. Su columna ‘Mirador’, la cual comenzó a publicar en el diario Occidente desde su fundación, es un punto de referencia de todos los lectores. Su amplia trayectoria en la radio y la televisión regional le dieron la resonancia suficiente para que a mediados de los años 80 fundara el Movimiento Cívico, con el cual estuvo de candidato a la Alcaldía, aunque nunca fue elegido. Pese a que considera que su experiencia fue positiva hoy reconoce que les tiene un asco profundo a los políticos y no quiere retornar jamás a esta actividad.

Espera que dentro de pocos meses pueda publicar dos libros sobre personajes famosos, colombianos y cubanos, que ha entrevistado. “Soy gnóstico y creo que cuando uno se muere se muere, por eso prefiero que las manifestaciones de cariño y gratitud me lleguen en vida, pero todavía las estoy esperando”, es el mensaje que envía hoy.
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