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| 2/7/2009 12:00:00 AM

La metamorfosis del sanderín

El conato de renuncia de Luis Carlos Restrepo esta semana –por un altercado con otro asesor de la Casa de Nariño– hizo pensar que en un abrir y cerrar de ojos el presidente Álvaro Uribe se estaba quedando sin sus más aguerridos escuderos. Si bien tras dos días de completo silencio, Restrepo aceptó retirar su renuncia el viernes y apaciguó así la crisis, el episodio atrajo los ojos del país sobre lo que está ocurriendo en el corazón del Palacio presidencial. En los últimos dos meses se han ido dos de los más fieles mosqueteros del Presidente, José Obdulio Gaviria y la alta consejera económica, Cecilia Álvarez Correa, que hacían parte del equipo más cercano de Uribe desde el día uno. Más allá de las razones que han tenido para tirar la toalla, lo que ratifica su salida es que el sanedrín de Uribe ha sufrido una drástica metamorfosis. El de antes tenía figuras fogueadas en las más ásperas batallas políticas, como Fabio Echeverri, Rudolf Hommes, José Roberto Arango y Ricardo Galán, y que no les temblaba la voz para controvertir al Presidente. Ahora, los asesores con derecho a hablarle al oído al Primer Mandatario son tan pocos, que el criterio de ellos termina teniendo mucho peso a la hora de decidir, pues a diferencia de antes, ahora son uno o si mucho dos los que filtran la información que finalmente le llega al Presidente. Cada día, y en la medida en que ya no queda prácticamente nadie del sanedrín de Uribe I, el poder, en términos de influencia sobre Uribe, se concentra en un solo nombre, Alicia Arango, su secretaria privada.

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