Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2001/10/22 00:00

La otra guerra

El gobierno debe intervenir para que se firme una paz duradera entre los indígenas guambianos y los ambaló.

La otra guerra

Algunos testimonios dicen que la guerra empezó cuando un grupo de indígenas golpeó con piedras a un niño de 10 años de la comunidad vecina para obligar a sus padres a desalojar la casa en la que habitan hace 10 años. Sin embargo éste es apenas el florero de Llorente de una situación que los gobiernos no han sabido solucionar. Los indígenas guambianos y ambaló han llegado a esta sangrienta confrontación —al cierre de esta edición había ocho muertos y 40 heridos— por la posesión de 348 hectáreas de tierra de un predio llamado La Peña, en Silvia, Cauca. Los enfrentamientos entre miembros de los dos resguardos muestran de forma dramática la grave situación en que se encuentra la comunidad indígena por la falta de tierras y políticas estatales que brinden una solución a este problema. Ninguna autoridad puede salir a culpar a los indígenas porque son ellos, en especial los del Cauca, quienes han dado ejemplo al resto del país de cómo resolver los conflictos.

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