Viernes, 28 de noviembre de 2014

| 2013/03/29 00:00

“Mi taxi es un consultorio”

Eduardo García, un conductor de Bogotá, se aventuró a escribir un libro titulado Historias de un taxista.

“Mi taxi es un consultorio” Foto: Erick Morales / Semana

Eduardo García, un conductor de Bogotá, se aventuró a escribir un libro titulado Historias de un taxista. A falta de un psicólogo o un buen amigo, muchos de sus pasajeros terminan contándole sus vidas. SEMANA se topó con él en un taxi y decidió entrevistarlo.


SEMANA: ¿Qué hace un taxista escribiendo libros?


EDUARDO GARCÍA: De tanto escuchar historias, me dieron ganas de escribirlas. Las guardé con la esperanza de que alguien las  leyera. A la vez, me ayudan a financiar mi fundación Rompemallas, que brinda formación deportiva a los niños de Ciudad Bolívar.

SEMANA: ¿Tiene estudios?


E. G.: Me habría gustado estudiar Derecho, pero no pude hacerlo porque me faltaron los recursos.


SEMANA: ¿De dónde sacó su vena literaria?


E. G.: Leo mucho. Pero ojo: yo escribo como hablo. Luego me revisa mi esposa, que es docente, y finalmente todo pasa por un editor.


SEMANA: ¿Hace cuánto conduce su taxi?


E. G.: Desde hace ocho años. Y duré cinco escribiendo las historias de mis pasajeros. Casi todos los que se suben a mi carro quieren contar algo. Mi taxi se convirtió en un consultorio, en el que vivo la historia de la ciudad y del país.

SEMANA: Cuéntenos una buena anécdota.


E. G.: Un día llevaba a un joven que empezó a contarme que se quería suicidar por problemas económicos y familiares. Charlamos 40 minutos y, al final, terminé dejándolo en una iglesia. Ahí me di cuenta que la gente necesita que la escuchen y que yo soy un buen consejero.

SEMANA: ¿Por qué los pasajeros le cuentan esas cosas?


E. G.: Necesitan desahogarse, y no suelen tener dinero o suelen tener pereza de pagarle a un psicólogo. Pero hay algo que definitivamente genera confianza: saben que uno posiblemente no volverá a verse, que sus historias quedarán depositadas en un taxi. 


SEMANA: ¿Cómo ve a Bogotá?


E. G.: Hay muchos problemas de movilidad y eso hace difícil el trabajo que al final consiste en llevar plata a la casa. El pico y placa, la piratería, el bicitaxismo… todo esto nos está afectando.

SEMANA: ¿Y qué tal el alcalde Petro?


E. G.: Tiene ideas diferentes y buenas, pero ha tenido que enfrentarse a la burguesía para ayudar a los pobres. Ahí está el problema.

SEMANA: Usted también ayuda a los pobres. ¿Por qué abrió su fundación?


E. G.: Para que los niños tengas alternativas. La financio por medio del libro que se vende en algunas librerías del centro de Bogotá y por encargo. Nació por casualidad. Una vez, durante un pico y placa, fui a jugar fútbol con mis hijos. Poco a poco se fueron uniendo más y más niños y terminamos jugando 32. Hicimos un equipo y nos ganamos un torneo. El premio fue un balón. Cuando lo recibí, uno de los niños me dijo: “Profe, no rife el balón, déjelo para la escuela”. Ahí advertí que tenía un compromiso y, a la vez, el reto más grande de mi vida. 

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×