Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/12/08 00:00

Muertes absurdas

En los últimos días una serie de infortunios dejó al descubierto las muertes absurdas que ocurren a diario en el país. Medicina Legal calcula que diariamente mueren ocho personas en accidentes absurdos. Aquí tres recientes ejemplos:
Carlos Arturo Vallejo, de 74 años, murió en Popayán luego de ingerir el brebaje que le suministró un yerbatero de la vereda Pomada, donde muchos acostumbran ir a buscar remedios experimentales.
Una persona murió y otras 23 resultaron intoxicadas por inhalar monóxido de carbono en un banco en pleno centro de Bogotá. Una planta generadora de energía que la entidad encendió para contrarrestar el apagón que vivió medio país, produjo el gas.
En Ciénaga de Oro (Córdoba), un joven de 14 años falleció luego de atragantarse con un pescado vivo, al tratar de realizar el ritual que por agüero hacen los pescadores de la zona, a fin de prolongar la buena racha de pesca. Accidentalmente, el pez se alojó en la tráquea del joven y le produjo un paro cardiorrespiratorio.

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