Lunes, 16 de enero de 2017

| 1989/07/24 00:00

NUNCA HE SIDO DE LA CAVERNA

NUNCA HE SIDO DE LA CAVERNA

RODRIGO LLOREDA CAICEDO
SEMANA: Todo el mundo está convencido de que si el Partido Social Conservador llegara unido a la convención usted ganaría la postulación. Sin embargo, su partido parece irremediablemente dividido. ¿ Cree usted que puede pegar los pedazos en torno a su nombre? ¿Cómo?
RODRIGO LLOREDA: Definitivamente, soy un optimista. Aspiro a tener el apoyo mayoritario en la convención sin necesidad de patrocinios y con el mandato indiscutible de unir en torno a esa decisión democrática na solamente a mi partido, sino a todos los inconformes de Colombia.

S.: ¿Cree en la legitimidad de una convención adonde no acudirá la otra vertiente del Partido Social Conservador?
R.LL.: La convención es legítima si reúne el quórum reglamentario y cumple las funciones que le señalan los estatutos hoy convertidos en ley de la República. No hay, por tanto, duda alguna sobre la validez de esas decisiones. Pero es deseable, por supuesto, que a esa asamblea concurran todas las personas que tienen derecho, incluyendo naturalmente a los grandes jefes del partido.

S.: Y hablando de jefes del partido, ¿cuál cree usted que, de los grandes, Misael Pastrana y Alvaro Gómez, es más responsable de la división de su partido?
R.LL.: No hay una división formal del Partido Social Conservador.
Pueden existir diferencias de opinión sobre determinados temas, pero tengo confianza en que al final podrán superarse las actuales dificultades.
Si en algún momento en el Partido Liberal discrepan el doctor López y el doctor Turbay, eso no significa que el liberalismo esté dividido. ¿No es cierto?

S.: Pero también es cierto que no está contestando la pregunta... Hay quienes hablan de arrogancia de Pastrana y de frustración de Gómez.
¿Cuál de los dos factores cree que está perjudicando más al partido?
R.LL.: ¿Quiénes hablan de eso?
S.: Concretamente el precandidato Carlos Holguín.
R.LL.: Esa es una opinión muy respetable del doctor Holguin. Pero yo no creo que en el origen de los problemas internos del Partido Social Conservador existan motivaciones de tipo personal. Lo importante en la vida de un partido es respetar sus instituciones .

S.: Pero es común óír que el doctor Pastrana se ha adueñado de la maquinaria del partido y que eso imposibilita cualquier acuerdo. Además, que le gusta poco que haya opiniones que contradigan la suya.
R.LL.: La jefatura del doctor Pastrana no es el fruto de una imposición, sino el resultado de un largo proceso histórico. Y el amplio respaldo que él tiene al interior del partido obedece a realidades objetivas. Si se examina retrospectivamente el ejercicio de esa jefatura, hay que reconocer que son muchos más los aciertos que las equivocaciones.

S.: En una reciente encuesta de RCN y la revista Diners entre jóvenes de 18 a 30 años, usted obtuvo el 32% del favor, frente a un 30% que no muestran simpatía por ninguno de los precandidatos socialconservadores. ¿Cómo explica tan alto porcentaje de indecisos?
R.LL.: En seis meses de campaña he logrado un apoyo para mí muy honroso, que me coloca a muy buena distancia sobre los demás aspirantes a la nominación presidencial. Yo espero, antes de noviembre, convencer a quienes todavia se muestran indecisos para que me acompañen con entusiasmo en la confrontación política del año entrante.

S.: ¿Se le mediría a una consulta popular en el conservatismo?
R.LL.: He manifestado que acepto cualquier procedimiento estatutario que fije el partido.

S.: El Partido Social Conservador, dividido, está aniquilado, y unido, de todas maneras es minoritario frente al liberal.¿Cómo aspira a lograr, incluso con su partido unido, una victoria en las presidenciales del 90?
R.LL.: Yo represento la inconformidad, el camino para que millones de colombianos frustrados con el actual gobierno puedan encontrar un cambio en la democracia. Aspiro al respaldo unánime y fervoroso de mi partido, que en esas condiciones puede aportar tres millones de votos. Y aspiro, adicionalmente, al apoyo de liberales e independientes que forman parte de la franja y que son, finalmente, los que deciden una elección presidencial. Ninguno de los dos partidos tiene el 50% de la opinión pública votante.

S.: ¿Su propuesta es, entonces, la de un góbierno compartido?
R.LL.: Mi gobierno buscará la vinculación de todos los buenos colombianos, cualquiera que sea su militancia política. Si el Partido Liberal acepta colaborar oficialmente, sería muy grato para mi vincularlo a la administración. Si resuelve, como sucedió en el gobierno de Betancur, autorizar la colaboración pero a título personal, vincularía a prestantes figuras de esa colectividad en las altas posiciones del Estado. También aspiro
incorporar a mi campaña a otras fuerzas políticas que estén dispuestas a buscar un consenso programático a propiciar un cambio de fondo en la vida colombiana.

S.: ¿ Un cambio para qué lado? Porque de usted hay dos imágenes: prey post Betancur. Antes se lo consideraba "la caverna", después de la cancillería acabó del lado de los No Alineados y la apertura democrática...
R.LL.: Creo que ustedes están confundiéndome con algún otro personaje. Jamás he pertenecido a ninguna caverna. Como ministro de Educación hice reformas de avanzada en favor del magisterio y de la universidad colombianos, en las que fracasaron sucesivamente algunos de mis adversarios de la otra orilla. Y en la cancilleria, como ustedes lo reconocen, se hizo una política de aproximación al Tercer Mundo, de integración a nivel latinoamericano y de independencia frente a los grandes centros de poder.

S.: Cuando habla de adversarios, ¿se refiere usted a los doctores Galán y Durán?
R.LL.: Sí, efectivamente.

S.: Como canciller trabajó mucho por la paz en Centroamérica. Como presidente, ¿cómo va a trabajar por la paz en Colombia?
R.LL.: Cualquier programa de gobierno debe centrarse en el tema de la paz, del orden público, de la seguridad, es decir, de combatir la violencia generalizada que vive el país. En esta materia, empieza a existir un consenso cada vez más amplio. Todo el mundo está de acuerdo en impulsar los programas de rehabilitación para contrarrestrar los fenómenos de pobreza crónica en diversas regiones.
También hay un virtual consenso sobre la necesidad de ofrecer un espacio político generoso a los insurgentes que quieran reincorporarse a la vida democrática. Y no hay duda de que un altísimo porcentaje de los colombianos son partidarios de modernizar a las Fuerzas Armadas para que puedan enfrentar con éxito las nuevas formas de violencia, especialmente las que surgen del terrorismo y de los llamados grupos paramilitares. Desafortunadamente, en los últimos tres años ese gran propósito nacional no ha tenido dirección. Espero, a partir del 7 de agosto del año próximo, asumir con valor y decisión ese inmenso desafío de construir la paz de Colombia.

S.: ¿Cómo ve a sus contendores azules y rojos?
R.LL.: Todos los rojos representan al actual gobierno. Es decir, la continuidad de unas políticas que han fracasado. En relación con los azules, espero que todos ellos me acompañen, en un gran equipo, para darle a los colombianos una salida democrática que nos permita superar la profunda crisis que vive la nación.-

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