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| 6/11/2011 12:00:00 AM

‘Papá Jaime’

En la Navidad de 1973, un triste episodio le cambió la vida a Jaime Jaramillo: vio cómo una niña que corrió hacia la carretera tras una caja que supuestamente tenía una muñeca, fue arrollada por una tractomula mientras lo miraba a él.

En la Navidad de 1973, un triste episodio le cambió la vida a Jaime Jaramillo: vio cómo una niña que corrió hacia la carretera tras una caja que supuestamente tenía una muñeca, fue arrollada por una tractomula mientras lo miraba a él. Después de ese día emprendió la misión de rescatar y ayudar a los niños que vivían en la calle y en las alcantarillas del país para darles atención médica, alimento, afecto y un lugar para vivir. Desde entonces se convirtió en ‘Papá Jaime’. Al principio utilizaba sus propios ingresos para la labor, luego se le fue sumando gente e instituciones que lo apoyaron con donaciones y campañas. En 1988 conformó la Fundación Niños de los Andes con la que ha beneficiado a más de sesenta y cinco mil menores. Como resultado de su trabajo ganó el Premio Mundial de Paz y de Justicia en 1991. La filosofía de la fundación siempre ha sido clara: ‘No hay que dar el pescado, sino enseñar a pescarlo’, pues la idea siempre ha sido ayudar a los niños a que “redescubran la vida” y que tengan un empleo apenas culminen el proceso de formación, “si no es así, a los 10 años ese niño vuelve al vicio”. Siempre combinó su actividad filantrópica con su trabajo como ingeniero geofísico y de petróleos, pero hace 13 años dejó los pozos para dedicarse de lleno a escribir libros y a dar conferencias que alientan a las personas a soñar y a encontrar su paz interior con un proyecto llamado Liderazgo Papá Jaime. En 2009 sufrió un accidente mientras practicaba parapente y se estrelló contra un árbol. Como resultado perdió el gusto, el olfato, el tacto, la sensibilidad en el cuerpo y parte de la visión. Sin embargo, Jaime Jaramillo conserva su tranquilidad porque considera que esta no es más que otra lección que le da la vida. No ha recuperado todavía la totalidad de sus sentidos, pero eso no ha sido impedimento para continuar con la tarea de escribir el libro que tenía en proyecto antes del accidente.
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