Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/07/02 00:00

De C.P. Company a Paz Wear

SEMANA habló con Jáder Zuleta, fundador y dueño de una de las empresas regionales de confecciones más famosas del país, que acaba de lanzar una marca dedicada al perdón.

Jáder Zuleta. Foto: Guillermo Torres

Semana: ¿Es verdad que para su nueva marca va a emplear a 1.000 personas, entre víctimas y victimarios?

Jáder Zuleta: Por ahora tenemos un plan piloto donde trabajan 25 víctimas. Pero la meta es contratar a 1.000 personas para que trabajen en talleres satélites en los lugares donde más se sufrió el conflicto.

Semana:¿Cómo piensa conseguir a esas personas?

J.Z.: Por medio de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) y la Gobernación del Tolima. Vamos a revisar sus hojas de vida, pero la idea básica es que tengan vocación de trabajo.

Semana:¿Cuántos serán víctimas y cuántos victimarios?

J.Z.: No vamos a discriminar así porque la mayoría teme que la identifiquen. Hay mujeres que tuvieron hijos con paramilitares y no quieren amenazas, ni estigmas. También hay desplazados, víctimas de extorsión y personas que perdieron a algún familiar.

Semana: ¿No le preocupa que haya conflictos entre los trabajadores?

J.Z.: Cuando hablo con los empleados, soy sincero al decirles que no queremos peleas, sino armonía. Hay temores, sí, pero hay que intentar trabajar juntos.

Semana:¿Se ha dejado asesorar por expertos?

J.Z.: La Universidad de Ibagué nos apoya para orientar a los empleados en su reintegración.

Semana:A usted nadie le ha pedido trabajar con protagonistas de la guerra. ¿Por qué lo hace?

J.Z.: Porque esto es un reto y una satisfacción personal y un aporte a la sociedad. Aquí hay mucha gente en problemas, y si ayudamos un poco, vamos a poder convivir mejor.

Semana:¿La ropa va a tener algo especial?

J.Z.: Un logo con una paloma y la primera colección será blanca.

Semana:¿Dónde se conseguirá?

J.Z.: Inicialmente en los 35 puntos de venta de C.P. Company en el país. Pero la meta es llegar a grandes superficies, aeropuertos y centros comerciales.

Semana:¿A dónde van los ingresos?

J.Z.: El proyecto es hijo de C.P. Company, pero la idea es convertirlo en una empresa independiente para toda la vida. Esto no es algo coyuntural, no es por el proceso de paz. Es una marca de ropa que quiere perdurar por años. Así que los ingresos servirán para pagar sueldos y para hacer sostenible el proyecto.

Semana: ¿Cuál es la historia de su compañía?

J.Z.: Arranqué joven en Ibagué. Mi mamá recogía mangos, y yo los vendía. Con 21 años abrí una primera tienda: Jader Sport, que me inspiró a crear mi marca. Así nació Claudia Patricia Company. Claudia Patricia es mi esposa.

Semana: Usted está presente en Tolima, Huila y Caquetá. ¿Cómo logró mantenerse durante los años duros de la guerra?

J.Z.: No fue fácil. En 1998 me amenazaron de secuestro y de muerte, y terminé yéndome con mi familia a Costa Rica. Allá viví cuatro años. Venía al país de manera clandestina a revisar los negocios. Eso afectó mi vida empresarial y familiar. Regresé en 2002 durante el gobierno de Uribe.

Semana: ¿Deben otros empresarios seguir su ejemplo?

J.Z.: La paz es de todos y para todos. Es importante que vean que hay satisfacción cuando uno aporta al perdón y a la reconciliación. El gobierno ha identificado al sector textil y de confecciones como una plataforma de oportunidad para el posconflicto. Los talleres son fáciles de montar y pueden surgir en regiones apartadas.

Semana: ¿No le preocupa poner en juego su imagen en medio de la polarización?

J.Z.: Es un riesgo que hay que tomar. A la larga, esto es mejor que quedarse quieto. Podrán estigmatizarme como santista, pero el proyecto surge de la mejor voluntad.

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