Sábado, 21 de enero de 2017

| 2006/11/04 00:00

Por favor, ¡juego limpio!

La decisión del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de incluir al Cortuluá y a su ex presidente y miembro de la Federación, Óscar Ignacio Martán (foto), en la llamada Lista Clinton, por supuestos nexos con el narcotraficante Carlos Alberto ‘Beto’ Rentería Mantilla, evidenció que el narcotráfico aún tiene una macabra presencia en el fútbol colombiano y que la historia de los años 80 aún no ha sido superada del todo. Si bien la Fifa insiste en que el fútbol debe mantener su autonomía y autorregulación, este incidente y otros recientes exigen que el gobierno, en cabeza del vicepresidente de la República, Francisco Santos, asuma la responsabilidad histórica de sanear el manejo de este deporte. Ello debería tener prioridad sobre buscar la sede del Mundial 2014 o financiar al nuevo técnico de la Selección. Y en el proceso, la Fiscalía debe tener un papel activo, no sólo como espectador, sino como jugador decisivo. La renuncia de Martán al Comité Ejecutivo de la Federación Colombiana de Fútbol (Colfútbol) no será la última, sobre todo si el gobierno decide meterle la mano a la corrupción en las canchas colombianas.

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