Jueves, 19 de enero de 2017

| 2007/07/21 00:00

Qué pasó con

Carlos Alonso Lucio

Carlos Alonso Lucio ha sido guerrillero, senador, asesor de los paramilitares y abogado. Ahora, a sus 43 años, quiere ser cineasta. Entró en el plano del conflicto colombiano a los 15 años, cuando ingresó al M-19 tras el secuestro de su tío Ramiro Lucio. “En aquella época las armas tenían otro significado y era otra América Latina”. Con el ‘M’ vivió el proceso de paz con Belisario Betancur y el de Virgilio Barco, la toma del Palacio de Justicia, la reinserción y conversión de su guerrilla en partido político. En 1994 llegó a la Cámara de Representantes y en el siguiente período electoral pasó al Senado. Durante la época del proceso 8.000, Lució se convirtió en uno de los mayores defensores del presidente Ernesto Samper. En 1999, viajó a Cuba, donde estuvo refugiado y escampándose de una orden de captura por estafa y falsa denuncia. En su exilio promovió una mesa de negociación entre el gobierno colombiano, el ELN y las AUC. En una reunión con Carlos Castaño, el jefe de las autodefensas lo secuestró y estuvo a punto de fusilarlo, pero el 19 de julio de 2000 lo liberó y lo entregó a la justicia. Lucio fue condenado a 30 meses de prisión por falsedad en documento. Allí se convirtió a una Iglesia evangélica. Su último rol ante la opinión pública fue como asesor de los paramilitares en su proceso de reinserción y diálogo con el gobierno de Álvaro Uribe. “La paz no tiene ideología, hay que hacerla entre actores del conflicto”. Hoy, Lucio está alejado de la vida pública y dedicado a hacer proyectos agropecuarios, porque, “en este país la política es muy desagradecida”. Quiere realizar un documental sobre el conflicto: “Sería una reinterpretación de la realidad, hacerlo no desde la tragedia sino desde la reflexión”.

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