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| 11/22/2014 10:00:00 PM

Sherlock Hommes

El exministro Rudolf Hommes acaba de sacar a relucir su faceta de literato y montó un ‘Curso breve de novela negra’. SEMANA habló con él y le pidió imaginar una ficción sobre la política colombiana.

SEMANA: ¿Qué es la novela negra?

Rudolf Hommes: Una obra que muestra aspectos oscuros de la sociedad y problemas éticos. En este mismo momento, un novelista negro estaría pensando escribir sobre la desaparición del general Alzate en Chocó. Ese hecho tuvo todos los elementos, sobre todo mucho misterio.

SEMANA: ¿Cuál podría ser ese novelista negro colombiano?

R. H.: Juan Gabriel Vásquez, autor de obras como Los informantes, que siempre tienen un misterio por resolver. También pienso en Marco Schwartz, director de El Heraldo de Barranquilla.

SEMANA: ¿Sería Colombia mejor si los políticos leyeran más?

R. H.: Me adhiero a Juan Gabriel Vásquez, que dice que no puede haber un buen político que no haya leído buenas novelas.

SEMANA: Pero hay figuras como Fidel Castro que desprecian la ficción.

R. H.:
No puedo creer que un amigo de García Márquez no haya leído literatura. Eso lo creería de Hitler y Mussolini, quienes tal vez por eso eran tan inhumanos.

SEMANA: También usted escribe ficción. ¿Lo inspira la política?

R. H.: Justo ahora estoy escribiendo sobre los dilemas de un político. Es que la política contiene una gran ambigüedad ética.

SEMANA: ¿Sobre qué colombianos escribiría una novela negra?

R. H.: Podría ser interesante utilizar a Mockus en una novela posmoderna. Es fuera de lo común.

SEMANA: ¿Qué rol le daría a Uribe?

R. H.: La novela negra siempre tiene un personaje poderoso e influyente. Ese sería Uribe. Y en una novela sobre las chuzadas, él claramente sería la contraparte del detective.

SEMANA: ¿Al presidente Santos?

R. H.: Sería la persona elegante y fina de la historia, a veces buena, a veces mala. Podría ser el papá de la niña con quien el detective tiene una aproximación.

SEMANA: ¿A Petro?

R. H.: Sería el personaje de una novela de Europa del este: descontento con su papel en la sociedad y siempre planeando algo, por ejemplo, volverse dictador.

SEMANA: ¿Al procurador?

R. H.: Tendría el papel de un fanático que lleva a la hoguera a una pobre mujer porque cometió adulterio. En una novela de Dostoievski, sería un inquisidor.

SEMANA: ¿Y quién sería el detective?

R. H.: No lo tengo claro. Pero, con el bigotazo que se manda, podría ser el director de la Policía. Su misión: acabar con las bandas criminales y con tanta inseguridad.
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