Lunes, 16 de enero de 2017

| 2002/04/01 00:00

“Soy compañero de la tristeza”

Jorge Montoya ha atendido gratuitamente a más de 50.000 pacientes en la Unidad de Duelo de la Funeraria San Vicente en Medellín.

“Soy compañero de la tristeza”

SEMANA: ¿Por qué ayuda a los dolientes en vez de ejercer la medicina?

Jorge Montoya: Yo sí ejerzo mi medicina. Pero lo que pasa es que en la medida que te metes en el concepto de muerte vas redescubriendo la vida.

SEMANA: ¿Qué es la muerte?

J.M.: Es lo que cada uno quiere que sea. Tú adquieres ese maletín con lo que haces. Lo que has recogido en ese maletín es para ti la muerte. A través de los años tú vas moldeando tu concepto de la muerte.

SEMANA: ¿ Pero es también una concepción cultural?

J.M.: Sí. En nuestra cultura se vive como un castigo, la enemiga contra la que se tiene que combatir. Incluso para un médico la muerte es sinónimo de fracaso.

SEMANA: ¿Cuánto dura el duelo?

J.M.: Existe la creencia de que debe durar un año. Pero eso no se puede determinar. Hay personas que pueden tomarse tres o cuatro años o más. El tiempo depende de muchas variables, del tipo de relación con la persona muerta, la intensidad del shock inicial, la preparación para la muerte en caso de enfermedad, las crisis concurrentes, las obligaciones múltiples que tiene que acoger, las dificultades económicas, el apoyo social que reciba y las creencias religiosas, entre otras.

SEMANA: ¿En estos casos qué función cumple un médico como usted?

J.M.: Yo me ocupo de hacer una especie de sicoterapia de apoyo en el duelo. Me dedico a acompañar el proceso de la tristeza para que siga su curso normal.

SEMANA: ¿Qué fases tiene el duelo?

J.M.: Son cinco. La aflicción aguda o shock; la conciencia de la pérdida; la conservación, una etapa en la que el paciente se deprime mucho; la cicatrización, que es la aceptación intelectual del hecho, y la renovación.

SEMANA: ¿Usted cree en la vida después de la muerte?

J.M.: Respeto las creencias de las personas que vienen por ayuda. Sin embargo no puedo dejar de tener mis propias convicciones. Creo en la reencarnación. Pero lo importante es que la gente sepa que su religión es un bastión muy importante para salir adelante en un duelo de un ser querido.

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