BOGOTÁ

Tiro por la culata

El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, fabricó una crisis innecesaria en su gobierno. La semana pasada pidió la renuncia protocolaria de su gabinete, integrado por 12 secretarios, cuando solo han pasado cinco meses de su administración.

GoogleSiga las noticias de SEMANA en Google Discover y manténgase informado

8 de junio de 2012 a las 7:00 p. m.

El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, fabricó una crisis innecesaria en su gobierno. La semana pasada pidió la renuncia protocolaria de su gabinete, integrado por 12 secretarios, cuando solo han pasado cinco meses de su administración. El funcionario justificó su decisión diciendo que era el momento de pasar a la acción, pues la mayoría de su primera línea proviene del sector académico y carece de experiencia ejecutiva. Sin embargo, al cierre de esta edición no había nombrado ningún reemplazo y anunció que ratificaría a la mayoría de los funcionarios. Esto generó confusión en la ciudad e hizo eco de las críticas sobre una evidente falta de estrategia en muchas de las decisiones del burgomaestre. En esta ‘auto-crisis’ no hay salida positiva para la Alcaldía. Si la renuncia masiva buscaba dar un golpe de opinión y relanzar un gabinete más gerencial, primero debió cerciorarse de cuáles habrían sido las cartas que se iba a jugar. Porque sin haber decidido el equipo alterno, un timonazo de esa envergadura muestra más improvisación que revolcón. Pero, si los cambios son pocos y los nuevos secretarios no cumplen con el perfil anunciado, la Alcaldía habrá perdido la oportunidad de relanzar su administración. Nadie entendió la jugada de Petro.