Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1983/02/21 00:00

UN PIONERO

UN PIONERO

JOSE ANTONIO ECHAVARRIA
El método de enseñanza para lograr el "better baby" ya llegó a Colombia, y unas doscientas madres en el país han tomado los cursos para poderlo aplicar a sus hijos. Quien lo trajo fue José Antonio Echavarría, joven industrial, sociólogo y experto en dianética.
SEMANA .: ¿Cómo se interesó inicialmente por este nuevo sistema educativo?
JOSE ANTONIO ECHAVARRIA.: En 1978, mientras estudiaba en Estados Unidos, oí hablar de Glenn Doman, el hombre que lo ha desarrollado en ese país. Me interesó la idea y fui a Filadelfia a tomar el curso; me impactó el gran respeto por la inteligencia del niño que había detrás de todo el planteamiento. Quedé convencido de que los niños que se eduquen con este nuevo enfoque, van a ser pioneros que cambiarán la sociedad.
Como dijo una madre judía que tomó conmigo el curso: "nunca me hablan cambiado tantas opiniones en tan poco tiempo".
S.: ¿Cómo trajo el método a Colombia?
J.A.E.: En octubre pasado vino Doman con un equipo de 26 personas, que incluía expertos en pedagogía, madres y niños ya entrados en el método. Presentamos el curso en Skandia y asistieron 106 madres y padres colombianos. Por el alto costo del curso ($25.000 la semana), la gran mayoría de los asistentes eran de clase alta, pero también asistieron becados por la Fundación Santa Helena, con el patrocinio de Corona. Todo el mundo quedó satisfecho, pero había que buscar la manera de agilizar el proceso. Traer 26 personas no fue fácil. Se gravó entonces el curso en video en Filadelfia, y sobre esta base se hizo la segunda experiencia, dos meses atrás.
S.: Lo que más se le critica a este método es su carácter elitista...
J.A.E.: Hay un elemento que hace difícil difundirlo ampliamente, porque requiere mucho tiempo de la madre. La obrera de una plantación de flores, evidentemente no dispone de ese tiempo. Sin embargo, tenemos planes para ampliar el alcance.
Estamos trabajando para llevar el método a nivel obrero. Nos gustaría poder ver, por ejemplo, a una madre analfabeta enseñándole a leer a su hijo, y aprendiendo también ella, a remolque del niño. Esto es factible, si se tiene en cuenta que la madre es al niño como el entrenador al deportista.
S.: ¿Qué hace un niño que ha sido educado por este método cuando llega a la edad escolar? ¿Cómo encuentra un colegio que se amolde a sus capacidades?
J.A.E.: En California, lugar donde este sistema ha cobrado mucha fuerza los padres optan por una de tres soluciones: una, deciden que el niño no vaya al colegio, y que su educación corra exclusivamente por cuenta de ellos. Dos, se reúnen varios padres, van al colegio de los niños, y allí exigen que se tome en cuenta el desarrollo preescolar de los niños. Y tres, establecen nuevos colegios, donde se funciona con base en el desarrollo individual de cada niño. Esta tercera solución es la que estamos pensando aquí. Posiblemente para fines del 83 tendremos un colegio que les de apoyo a los padres que han aplicado el método. En cuanto a la primera solución, la de que los educadores sean exclusivamente los padres, se puede decir que es factible, si estos realmente le dedican todo el tiempo necesario. Se corre, desde luego, el riesgo de que el niño se aísle y se desadapte. Para que esto no suceda se deben buscar vías de compensación, como actividades sociales, clubes de amigos, etc.
S.: Hay expertos en educación quienes dicen que en el Japón el método tiene como objetivo tratar de hacer niños más felices, mientras que en Estados Unidos el estímulo para aplicarlo es la competencia: hacer un niño más inteligente, mejor. ¿Opina que esto es cierto?
J.A.E.: Tanto en el Japón como en Estados Unidos este sistema de enseñanza se ha hecho muy fuerte, y lo que se busca es beneficiar al niño con amor, con sacrificio personal. Si esta prioridad se olvida, si se considera que es el padre quien va a salir beneficiado, el método deja de servir. Cualquier otra cosa es una interpretación errónea.
S.: Una madre que no estudia o que no trabaja por estar todo el día con sus hijos, ¿sí puede ser buena pedagoga, aunque esté encerrada en su hogar y aislada del mundo?
J.A.E.: La experiencia de las madres que han aplicado el método es que ellas nunca habían aprendido tanto. El voraz apetito por aprender que muestran sus niños, la permanente exigencia de información por parte de ellos es el mayor estímulo para que la propia madre esté permanentemente estudiando, para que diversifique sus conocimientos. Por eso no es una actividad encerrada, asfixiante, sino por el contrario, es un estímulo para abrirse, para renovarse. Al despertarle al niño conciencia sobre la multiplicidad del mundo en que vive--desde las plantas hasta el problema nuclear--usted extrovierte su interés del núcleo familiar, no al contrario.
S.: ¿No se crea demasiada dependencia del niño frente a la madre?
J.A.E.: Depende de lo que se-entienda por dependencia. Es obvio que mientras más hábil sea el niño, es más independiente. Un niño aficionado a la lectura, por ejemplo, puede pasar horas solo, feliz con un libro. La dependencia nace de la debilidad. Este método hace al niño fuerte en cuanto a su desarrollo mental. -

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