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| 7/12/2008 12:00:00 AM

Vidas cruzadas

Los congresistas del Valle a quienes desde esta semana investiga la Corte Suprema tienen varias cosas en común: sus carreras iniciaron al amparo de un cuestionado padrino político y las han sacado adelante en medio de polémicas.

La efervescente vida política de la ex presidenta del congreso Dilian Francisca Toro y el senador Juan Carlos Martínez Sinisterra, ambos del Valle, está cruzada por escándalos.

Estos dos barones electorales de raíces liberales, admirados y envidiados por su meteórica carrera, son centro de la noticia por cuenta de una investigación previa que les abrió la Corte Suprema, basada en declaraciones de testigos que los relacionan con paramilitares y narcotraficantes de la región. La noticia causó conmoción, aunque desde hace mucho tiempo diversos sectores del Valle cuestionan el origen del poder político que manejan Toro y Martínez y por la facilidad para conquistar electorados en zonas con notable dominio mafioso.
 
Pero no se conocen pruebas que confirmen estas reservas. El ‘inri’ de ambos congresistas no es nuevo y surgió cuando apareció en la escena política del Valle el Movimiento Popular Unido (MPU), un grupo político creado por el ex congresista Carlos Herney Abadía Campo, padre del actual gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía, y además padrino político de Toro y de Martínez.

Si bien es apresurado hacer señalamientos sobre las actuaciones de ambos dirigentes, que en 2006 obtuvieron 98.505 y 62.077 votos, respectivamente, no pasa inadvertido el hecho de que tras el origen de sus ascendentes carreras políticas se encuentra el polémico Carlos Herney, condenado durante el proceso 8.000 por recibir dineros del cartel de Cali. Una década después, las denuncias sobre dineros calientes persiguen a sus alfiles.

Sin embargo, en el caso de la senadora, las versiones por ese hecho recaen contra Julio César Caicedo Zamorano, su esposo, y no contra ella. Denuncias que llegaron a la Corte lo relacionan con el supuesto mafioso Juan Carlos Ramírez Abadía, alias ‘Chupeta’, “No daré explicaciones de un hecho del que no se me investiga. No conocí ni traté a ese señor”, dijo a SEMANA. Mientras tanto, su esposa deberá defenderse ante los magistrados frente a la declaración de la parlamentaria Rocío Arias, quien asegura que un jefe ‘para’ ya muerto le dijo que Toro se benefició políticamente de los bloques Calima y Libertadores del Sur que operaban en Valle, Cauca y Nariño.

Pese a que Dilian niega ser heredera del capital político de Abadía Campo, “Trabajé con él, pero no hice parte del MPU”, fue bajo esas huestes como llegó al Concejo y a la alcaldía de Guacarí en 1992, cuando comenzó en la política. En 2002 logró una curul en el Congreso con 71.721 votos, y en 2006 no sólo repitió, sino que aumentó su caudal. Entre esos nuevos votos aparecen 400 de un municipio de Magdalena dominado por ‘Jorge 40’ y que, un testigo de la Corte asegura, fueron atípicos. Ella dice que fueron parte de un acuerdo con un político local que era parte de su lista.

Quien no puede negar su militancia en el MPU y la herencia política de su creador es el senador Martínez Sinisterra. Gracias a esa ‘locomotora’ política, pasó rápidamente de ser un desconocido comerciante de Buenaventura a diputado del Valle, y en 2002 senador con 58.723 votos. Pese a ser un novato en las grandes ligas de la política, conquistó 7.984 votos en Cauca y otros 2.087 en Nariño. En 2003 su maquinaria electoral se puso a prueba y ganó ocho alcaldías del Valle y una en Nariño. Su poder incluso dio para apoyar candidatos por fuera de su partido y así lograr mayores réditos políticos.
 
Pero Martínez también carga el peso de las denuncias sobre sus supuestas relaciones con el narcotráfico. La Corte investiga sus presuntos nexos con los narcos del cartel del Pacífico, Wenceslao Caicedo, alias ‘W’, y Olmes Durán, alias el ‘Doctor’. El senador dijo públicamente a través de una emisora radial que sí conoció a esos personajes, pero que jamás recibió apoyo de ellos, y catalogó las denuncias como un esfuerzo de la oligarquía caleña empeñada en hundirlo.

El congresista también deberá responder por las declaraciones del detenido jefe paramilitar alias ‘H. H.’, quién fue jefe del Bloque Calima del Valle y en su versión libre dijo que narcotraficantes de la región le solicitaron apoyo para la candidatura de Martínez.

De esta forma, la para-política en el Valle parece que se enfilara más sobre las posibles relaciones de los políticos con el narcotráfico que con la lucha contrainsurgente que decían tener estos grupos, y en el medio de ese proceso quedan dos dirigentes cuyas vidas se cruzan nuevamente por los escándalos.

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