Esta semana ocurrió algo insólito: los estadounidenses empezaron a interesarse por el fútbol (soccer, como ellos le dicen). La razón, la agónica clasificación de su equipo a los octavos de final en el Mundial de Sudáfrica con un gol de último minuto de Landon Donovan. La euforia fue tal que Wall Street, el mercado de valores más grande del mundo, se paralizó dos horas, y los agentes celebraron la anotación como si fuera el deporte preferido por los norteamericanos.