SEMANA: Usted sabe que no va a ganar. ¿Por qué se lanza?
DAVID CORREDOR: Porque amo a mi país. Vivo en la frontera y sé que el modelo venezolano le sirve a la población abandonada. Mi movimiento es un contrapeso a la oligarquía liberal-conservadora.
SEMANA: ¿Ser chavista en Colombia no es una contradicción de términos?
D.C.: Claro que sí. La gente ve lo que muestran los medios, y muestran lo malo. Aquí no se conoce el chavismo verdadero.
SEMANA: ¿Y cuál es ese?
D.C.: Uno que revisa, evalúa y transforma. Aquí siempre han gobernado los de estrato seis. Necesitamos a alguien de estrato tres que represente a la mayoría. El modelo colombiano debe ser del pueblo y para el pueblo.
SEMANA: Aquí chavismo significa entre otras cosas represión de medios. ¿Existiría una revista como SEMANA?
D.C.: Claro que sí, y le daríamos garantías y protección. La esencia de la democracia está en la libertad. Pero los medios deben ser imparciales.
SEMANA: ¿Cuántos chavistas hay?
D.C.: Nosotros queremos recoger 525.000 firmas; la ley nos pide 478.000. Pero lo más difícil será superar el bloqueo en los medios. Y necesitamos hablar con la izquierda: unidos pondríamos al régimen a temblar.
SEMANA: Pero usted considera al Polo “una farsa”…
D.C.: Es que nos excluyeron, sabiendo que tenemos ideales de izquierda. Son hipócritas, porque se niegan a hablar de socialismo.
SEMANA: Gustavo Petro era muy amigo de Chávez…
D.C.: Pero lo abandonó por pena al qué dirán. Todos dejaron a Chávez.
SEMANA: ¡Piedad Córdoba no!
D.C.: Ella es un caso para estudiar. Cuando se declaró chavista en 2007, fuimos a buscarla. No nos ha recibido. Esa doble militancia y la falta de claridad nos preocupan.
SEMANA: Chávez apoyaba la paz en Colombia y era amigo de Santos. ¿Piensa igual?
D.C.: Los amigos de Chávez no son mis amigos. Santos representa a la oligarquía. Respetamos su gestión, pero no confiamos en él.
SEMANA: ¿Es Nicolás Maduro el sucesor que esperaba?
D.C.: Apenas estamos conociéndolo. Por ahora, por disciplina revolucionaria, creemos en él. Pero aún debe demostrar muchas cosas.
